la conversación

Entradas de Mayo 2008

Decepción

Mayo 30, 2008 · 3 comentarios

La primera vez que vi el afiche de la película de Wong Kar-Wai My blueberry nights, decía que se estrenaba el 10 de abril. La fecha se fue postponiendo, la última vez leí que se estrenaría el 22 de mayo y ahora dicen que el 26 de junio.

Otra que se postpuso es La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel, que tenía fecha de estreno para el 5 de junio y ahora parece que la patearon para agosto.

Todo bien con Meteoro, Indiana Jones -que de hecho me gustó- y los tanques hollywoodenses. Pero es muy molesto que dejen sistemáticamente afuera las mejores películas. Salvo Leonera, de Pablo Trapero, los estrenos de ayer dan pena.

Categorías: arbitrarias · noticias

Últimas vistas

Mayo 29, 2008 · Dejar un comentario

Las invasiones bárbaras

Excelente película de Denys Arcand, ganadora del Festival de Cannes 2003. Más que una película sobre la eutanasia, es una película sobre el buen morir. Me hizo acordar a El libro tibetano de la vida y de la muerte.

El descanso

Comedia romántica demasiado larga de Nancy Meyers.  Entretiene, a pesar de ser bastante previsible y estereotipada. Lo mejor: el personaje del guionista anciano de los años de oro de Hollywood.  A mí también me hubiera gustado vivirlos.

Categorías: cine en dvd

Un mapa del nuevo cine (en el Malba)

Mayo 29, 2008 · Dejar un comentario

Fernando Martín Peña, nuevo director artístico del Festival de Mar del Plata y programador de cine del Malba, diseñó para el mes de junio un extenso ciclo sobre los nuevos cines de la década del ‘60. Como para instalarse una temporada en el museo de Figueroa Alcorta. Imperdible.

Transcribo abajo la presentación del ciclo que me envió Peña, junto con los horarios de proyección.

Un mapa del nuevo cine

Por Fernando M. Peña

En principio fue el Neorrealismo y pocos años después todo el mundo tenía un cine nuevo, que desde varios frentes simultáneos puso en cuestión la hegemonía de Hollywood. Fue un cine que reemplazó la certeza por la indagación, que asumió un compromiso explícito con las diversas realidades de las que surgió, que renovó temas, formas y convenciones, que quiso lidiar con todo aquéllo que hasta entonces estaba ausente de la representación cinematográfica. Con ese cine joven surgió además una noción de independencia artística que se mantiene vigente pero que hasta esa fecha había sido excepcional en el cine industrial. En muchos casos, fue un cine que se debió a la aparición de nuevas políticas públicas de subsidios y créditos, como las que se implementaron en Francia, Alemania, Canadá o Argentina, y que enfrentó diversas trabas, a veces coyunturales (la censura) y otras veces permanentes (las nociones tradicionales de distribución y exhibición). En su momento, la mayoría de estos films constituyó una cita obligada para el cinéfilo porteño, que los tuvo durante años a su disposición en los cineclubes o en las salas de arte y ensayo. Con los años esa presencia se fue diluyendo, ya que en su mayor parte no llegaron nunca a TV, el cable o el DVD. Sin embargo, se trata del cine del pasado que más vivo se mantiene en el presente.

El siguiente mapa es sólo uno de muchos posibles. Fue determinado no sólo por el deseo sino también por cuestiones más prosaicas, como la disponibilidad de copias. En algunos casos, como Francia, Gran Bretaña o Suecia, se ha preferido evitar repetir algunos títulos que ya fueron exhibidos en ciclos recientes, para priorizar otros que se han visto menos. Todos los títulos se exhibirán en fílmico y, muchas veces, en copias nuevas.

PROGRAMACION

Jueves 5

14:00 Masculino Femenino, de Jean-Luc Godard
16:00 Mamma Roma, de Pier Paolo Pasolini
18:00 Los mocosos, de François Truffaut*
18:30 Omicrón, la fogosa criatura del planeta Ultra, de Ugo Gregoretti
20:00 La casa de las alondras, de Paolo Taviani y Vittorio Taviani
22:00 Moderato cantabile, de Peter Brook
00:00 Anochecer de un día agitado, de Richard Lester

Viernes 6

14:00 ¿Quién golpea a mi puerta?, de Martín Scorsese
16:00 Luz de invierno, de Ingmar Bergman
18:00 Los mocosos, de François Truffaut *
18:30 El pequeño fugitivo, de Ray Ashley
20:00 La carta que no se envió, de Mikhail Kalatozov
22:00 La rabia, de Albertina Carri
00:00 200 Moteles, de Frank Zappa

Sábado 7

14:00 El pequeño fugitivo, de Ray Ashley
16:00 La isla, de Kaneto Shindô
18:00 Cul –de -sac, de Roman Polanski
20:00 La casa de las alondras, de Paolo Taviani y Vittorio Taviani
22:00 La rabia, de Albertina Carri
00:00 Anochecer de un día agitado, de Richard Lester

Domingo 8

14:00 Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea
16:00 Dios y el diablo en la tierra del sol, de Glouber Rocha
18:15 Lady Macbeth en Siberia, de Andrjez Wajda
20:10 Cul –de -sac, de Roman Polanski
22:00 200 Moteles, de Frank Zappa

Jueves 12

14:00 Atentado, de Jerzy Passendorfer
16:00 La infancia de Iván, de Andrei Tarkovsky
18:00 Dos hombres y un ropero, de Roman Polanski *
18:30 Fata Morgana, de Werner Herzog
20:00 La casa de las alondras, de Paolo Taviani y Vittorio Taviani
22:00 El guardián nocturno, de Clive Donner
00:00 Cream´s Farewell Concert, de Sandy Oliveri y Tony Palmer

Viernes 13

14:00 Hace un año en Marienbad, de Alain Resnais
16:00 Sobre mujeres diferentes, de Vera Chytilova
18:00 Dos hombres y un ropero, de Roman Polanski *
18:30 Mosaico, de Néstor Paternostro
20:00 La balada del soldado, de Grigori Chukhrai
22:00 La rabia, de Albertina Carri
00:00 Variedades del más allḠde Christian Aguirre

Sábado 14

14:00 El amor a los 20 años, de François Truffaut, Renzo Rossellini, Marcel Ophüls, Andrzej Wajda y Shintaro Ishihara
16:10 Prisionero de una noche, de David José Kohon
18:00 491, de Vilgot Sjöman
20:00 La casa de las alondras, de Paolo Taviani y Vittorio Taviani
22:00 La rabia, de Albertina Carri
00:00 Cream´s Farewell Concert, de Sandy Oliveri y Tony Palmer

Domingo 15

14:00 El fuego, de Vilgot Sjöman
16:00 Bufalo 66, de Vincent Gallo
18:30 The Brown Bunny, de Vincent Gallo
20:00 Charla con Vincent Gallo *
22:00 Quadrophenia, de Frank Roddam

Jueves 19

14:00 La mujer de las dunas, de Hiroshi Teshigahara
16:10 La mano en la trampa, de Leopoldo Torre Nilson
18:00 El amigo, de Leonardo Favio *
18:30 El verdadero fin de la guerra, de Jerzy Kawalerowicz
22:00 Il posto, de Ermano Olmi
00:00 Submarino amarillo, de George Dunning

Viernes 20

14:00 Si la hallaste, es tuya, de Claude Jutra
16:00 Los amores de una rubia, de Milos Forman
18:00 El amigo, de Leonardo Favio *
18:30 El ojo salvaje, de Ben Maddow
20:00 Aleluya las colinas, de Adolfas Mekas
22:00 La rabia, de Albertina Carri
00:00 U2: Rattle & Hum, de Phil Joanou

Sábado 21

14:00 La insaciable, de Edgard Reitz
16:00 Plácido, de Luis Garcia Berlanga
18:00 In pugni in tasca, de Marco Bellocchio
20:00 La casa de las alondras, de Paolo Taviani y Vittorio Taviani
22:00 La rabia, de Albertina Carri
00:00 Submarino amarillo, de George Dunning

Domingo 22

14:00 The players vs. Ángeles caídos, de Alberto Fischerman
16:00 Tom Jones, de Tony Richardson
18:30 Modesty Blaise, de Joseph Losey
20:40 Onibaba, el mito del sexo, de Kaneto Shindô
22:00 U2: Rattle & Hum, de Phil Joanou

Jueves 26

14:00 Vidas secas, de Nelson Pereira dos Santos
16:00 Invasión, de Hugo Santiago
18:00 Tire dié *
18:40 El pisito, de Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry
20:00 La casa de las alondras, de Paolo Taviani y Vittorio Taviani
22:00 Il bell´ Antonio, de Mauro Bolognini
00:00 1992: The year that punk Broke, de Dave Markey

Viernes 27

14:00 Una larga ausencia, de Henri Colpi
16:00 Apenas un gran amor, de Vulu Radev
18:00 Tire dié *
18:40 Iluminación intima, de Iván Passer
20:00 ADF: Esperando la carroza, de Alejandro Doria
22:00 La rabia, de Albertina Carri
00:00 Variedades del más allá, de Christian Aguirre

Sábado 28

14:00 Nayak, de Satyajit Ray
16:00 La cabeza contra la pared, de Georges Franju
18:00 Tenía 19 años, de Konrad Wolf
20:00 La casa de las alondras, de Paolo Taviani y Vittorio Taviani
22:00 La rabia, de Albertina Carri
00:00 1992: The year that punk broke, de Dave Markey

Domingo 29

14:00 David y Lisa, de Frank Perry
16:00 Ana de los milagros, de Arthur Penn
18:00 Dar la cara, de José Martínez Suárez
20:00 Sueño de un día de verano, de Tetsuji Takecchi
22:00 Melody, de Waris Hussein

Entrada General: $10.- Estudiantes y jubilados: $ 5
* Entrada libre y gratuita hasta completar la capacidad de la sala.

Categorías: noticias

Subtitular no es delito

Mayo 25, 2008 · Dejar un comentario

WikiSubtitles era un sitio web hecho por aficionados, que ofrecía subtítulos en español de películas y series. Un servicio sin fines de lucro. Alguien traduce, subtitula y cuelga en la red películas y series para que otro que no entiende el idioma pueda disfrutarlas también. La semana pasada, una advertencia legal de la Federación Anti Piratería (FAP) española obligó al sitio a cerrar.  ”La modificación de una obra audiovisual es una facultad reservada al titular de los derechos (…) y modificar la naturaleza de la obra supone un delito civil”, se leía en la carta del director de la FAP española al sitio web.

Es verdad que, en una interpretación literal de la ley, subtitular una obra puede vulnerar los derechos de propiedad intelectual, ya que lo que se genera es una obra derivada, que requiere del consentimiento de los titulares de los derechos. Sin embargo, como bien señala alguien en la nota de El País, existe un desfasaje entre la ley y los usos sociales. Subtitular una obra y colgarla en la red no es un delito, es parte de lo que genera internet. Cambian los modos de producción y consumo cultural, cambia el negocio. Tendrán que pensar en nuevas formas de ganar dinero, no se puede criminalizar una práctica social legítima sólo porque a las compañías productoras no les conviene.

En su blog, Hernán Casciari expone claramente el problema. Al final, por proteger derechos de propiedad intelectual, se termina por restringir hasta el absurdo la libertad que tenemos como usuarios y miembros de una cultura de interactuar con las obras en la vida social. Los ejemplos de Casciari suenan ridículos, pero el camino de defensa a ultranza del copyright nos lleva hacia allí.

Categorías: en la web · noticias

Los falsificadores

Mayo 21, 2008 · Dejar un comentario

Los falsificadores, del austríaco Stefan Ruzowitzky, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, cuenta la historia de un grupo de judíos en un campo de concentración nazi. Pero no se trata de prisioneros comunes, sino de un selecto grupo de dibujantes, diseñadores y trabajadores gráficos confinados en un taller para falsificar letras del tesoro inglés y dólares, bajo la dirección de Salomon Sorowitsch, quien fuera el rey de los falsificadores en la Berlín de entreguerras. La historia está basada en las memorias de Adolf Burger, uno de los miembros de ese grupo de prisioneros vip de Sachsenhausen. La operación existió realmente, se conoce como Operación Bernhard, y se proponía desetabilizar las economías inglesas y americana con la inyección de billetes y papeles falsos, cuando Alemania ya perdía la guerra.

 

La película gira en torno al dilema moral que atraviesan los miembros de ese grupo: ¿Colaborar con los nazis y falsificar dinero para salvar la propia vida, aunque sea un día más, o resistir, negarse a colaborar, aún a riesgo de poner en peligro la propia vida y la de los compañeros? ¿Ser un héroe o sobrevivir?

Sorowitsch encarna la primera posición, sobrevivir a toda costa, y Burger la segunda. Sin embargo, aquí los personajes no están trazados a partir de ideas maniqueístas, sino que son ricos en matices. Sobre todo Sorowitsch que, a pesar de ser un criminal común, un falsificador que busca constantemente el modo de acomodarse, muestra una admirable lealtad por sus compañeros. Cuando los plazos comienzan a acortarse y los jerarcas nazi se impacientan, Sorowitsch afirmará: “Nunca se traiciona a un compañero, nunca”. Se lo advierte a uno de los miembros del grupo que, temeroso por su propia vida, quiere delatar a Burger, que sabotea el trabajo colectivo que les permite sobrevivir. Sorowitsch es un tipo solidario con sus compañeros, generoso, capaz de ceder su plato de comida al compañero desesperado de hambre.

Sin embargo, como recuerda Burger, el afuera presiona. Los hombres están encerrados, aislados del resto del campo de concentración, pero pueden oir todo lo que pasa. El fuera de campo presiona. Creo que esa es una gran decisión de la película, que de todos modos se pasa de políticamente correcta. Si el travelling de Kapo es inmoral, no es menos cierto que hay historias que merecen ser contadas. La clave es qué es lo que se elige contar, y cómo. Es allí donde una película se politiza. La elección que hace el guión es acertada: narrar el campo de concentración desde allí es mucho más interesante, mucho más valioso y menos amarillista, por decirlo de algún modo, que mostrar lo que pasaba fuera de ese reducto excepcional. Porque lo que pasa fuera no deja de estar, de presionar. Y estalla en una de las últimas escenas. La más impactante de todo el film: el momento en que, una vez liberado el campo por los aliados, los prisioneros raquíticos, física y psicológicamente destrozados, tiran abajo la pared del taller y apuntan a ese grupo de hombres sanos, bien comidos y limpios, creyéndolos enemigos. No hay, en ese momento, explicación que valga. Lo único que cuentan son los tatuajes de Auschwitz en los brazos. Las marcas reales. Entonces los otros bajan las armas.

El trabajo de Karl Markovics como Sorowitsch es impecable. Una expresión casi vacía, inmutable a lo largo de todo el film. Y, sin embargo, detrás hay un hombre con una ética, y un hombre que sufre. Creo que lo más interesante de esta película es, justamente, la cantidad de matices de ese personaje, la posibilidad que deja entrever de que no se es, indefectiblemente, un héroe o un traidor cuando la realidad es más compleja y terrible que cualquier posicionamiento ideológico.

De todas formas, hay algo de la película que no termina de cerrar del todo, una excesiva prolijidad, quizás una exagerada corrección política. No es casual que haya ganado un Oscar. El problema pasa, para mí, por el guión. Hay momentos en que la historia no avanza. La película se detiene en la descripción de la vida cotidiana de estos prisioneros vip. Si bien se trata de situaciones cargadas de conflictividad, hay momentos en que, en términos dramáticos, pasa muy poco. Me da la sensación de que el excesivo cuidado, esa corrección obligada por el tema elegido, no le permite al director y guionista explorar lo suficiente ciertas posibilidades narrativas que surgen del propio planteo de la historia.

Categorías: en el cine

Los mejores títulos

Mayo 15, 2008 · Dejar un comentario

De Vértigo (Alfred Hitchcock) en adelante, nadie duda de que las secuencias de títulos de las películas son todo un arte, obras de diseño dignas de la mayor atención. Y en la web hay un sitio que les hace honor. The art of the title recopila las mejores secuencias de títulos. “Un blog dedicado a la calidad, no a la cantidad…y a las secuencias de títulos y sus respectivos diseñadores”, se anuncia en la presentación. Además de la de Vértigo, se pueden ver, entre otras, la increíble secuencia de títulos de Once upon a time in the west (Sergio Leone) y la de Delicatessen (Jeunet y Caro).

Categorías: en la web

“Usted y yo hacemos lo mismo. Usted pinta la nada; yo filmo la nada”

Mayo 14, 2008 · Dejar un comentario

La frase, de Michelangelo Antonioni, forma parte de una carta que el director italiano escribió al pintor Mark Rothko. Nunca había pensado en la relación entre ambos, pero ahora me parece más que evidente.

El país publicó esta nota sobre dos documentales filmados en 2005 por Enrica, la viuda de Antonioni, en los que narra la relación de su marido con la pintura.

Al tener medio cuerpo paralizado durante sus últimos 20 años de vida -murió en julio del año pasado-, el cineasta encontró en la pintura, y con la ayuda de una licenciada en arte, una forma de comunicarse.

Qué terrible debe haber sido no poder filmar para alguien que alguna vez dijo “Para mí, hacer una película es vivir”.

Categorías: arbitrarias

Documentales latinoamericanos online

Mayo 14, 2008 · Dejar un comentario

En el último BAFICI, dos documentales latinoamericanos fueron premiados como mejores películas: Intimidades de Shakespearse y Víctor Hugo en la competencia internacional, y Unidad 25 en la nacional. Para algunos se tratará de un fenómeno aislado, otros afirmarán que el documental latinoamericano atraviesa un gran momento. Más allá del debate, lo cierto es que la producción documental en América Latina es muy vasta. Si uno se tiene que conformar con los estrenos de los jueves, los de los festivales, y los lanzamientos en dvd, hay mucho material que se vuelve inaccesible. Pero, una vez más, Internet abre nuevas e interesantes posibilidades.

En la web hay una plataforma que apunta a conservar, difundir y distribuir el enorme patrimonio documental latinoamericano. Docfera ofrece documentales en distintas calidades de visualización y con subtítulos en varios idiomas. La directora del sitio es Andrea Hirsch, la hija de Paul Hirsch, el creador de la Fundación Antorchas en Argentina, Vitae en Brasil y Andes en Chile. Docfera es una institución sin fines de lucro, que se propone armar el archivo de documentales latinoamericanos más completo. Según explica Hirsch, es la primera plataforma de este tipo en el mundo, pensada a partir de tres ejes: la educación, la tecnología y la difusión de la cultura latinoamericana.

Para navegar en el sitio, Docfera ofrece dos sistemas de búsqueda: uno racional y preciso, y otro intuitivo, que permite combinar hasta cuatro subgéneros (arte, historia, etc) e informa sobre los porcentajes de cada uno de esos parámetros en las obras. El sitio cuenta con curadores argentinos, brasileros y colombianos que seleccionan el material. Los argentinos son Jorge La Ferla, Cristian Pauls, Eduardo Russo y Rubén Guzmán. Docfera incluye documentales en todos los soportes. Para una segunda etapa, se evalúa incluir también video arte.

¿Y qué sucede con los derechos de autor de las obras? La plataforma utiliza el cuestionado protocolo DRM (Digital Rights Managment o gestión de derechos digitales, rebautizado, en señal de protesta, como gestión de restricciones digitales). El DRM establece qué niveles de reproducción y copia tiene cada obra de acuerdo a lo que los usuarios deciden comprar. Al respecto, Hirsch explica: “Los ingenieros y abogados que trabajan en la plataforma son los que hicieron la plataforma para Sony Music. Si alguien puede preservar los derechos de Madonna, considero que también se pueden preservar nuestros documentales”.

Los usuarios de Docfera pagan un abono anual o trimestral y, durante ese período, pueden visualizar los documentales todas las veces que quieran. Del total de las ganancias, explica Hirsch, los documentalistas reciben entre el 70 y 80%, y Docfera se queda con un pequeño margen para transformarse en un proyecto autosustentable.

(Publicado en HACIENDO CINE #81, mayo ‘08 )

Categorías: en la web

Los crímenes de Oxford

Mayo 13, 2008 · Dejar un comentario

Alguna vez José Martínez Suárez me dijo que de un buen guión podía salir una mala película, pero que de un mal guión nunca saldría un buen film. En el caso de Los crímenes de Oxford, me parece que el problema está un paso más allá del guión. La historia de la película es la de la novela argentina Crímenes imperceptibles, de Guillermo Martínez. Leí la novela hace tiempo y no la recuerdo con la misma precisión con que recuerdo la película, que vi hace unos días. Sin embargo, la sensación que tuve al terminar de leerla, a fines de 2006, fue de una falta total de verdad. Puro cálculo. En principio, las características genéricas de la novela me atraían, un whodunit inglés, en la inglesísima Oxford. Pero la historia cierra a los empujones, las vueltas de tuerca, una y otra vez, me incomodan, percibo allí algo forzado, una voluntad exagerada por hacer que todo encaje, tanto que hay algo de la historia que termina por desdibujarse.

Ahora, la película. Lamentablemente, Los crímenes de Oxford carece de todo eso que hace que amemos tanto a Alex: el humor negro de El día de la bestia o Muertos de risa, el absurdo de 800 balas o Crimen Ferpecto, esa ironía suya tan reconocible. En Los crímenes de Oxford no hay nada de eso. La película está bien actuada, tiene una fotografía y un arte increíbles y, en general, todas esas cosas que se miran en un film cuando la historia no termina de cerrar, son realmente buenas. El problema es que son buenas por separado, aisladamente.

La historia progresa de un modo raro. Hay secuencias que se sostienen demasiado en el diálogo y casi nada en la acción. Quizás tenga que ver con los razonamientos que van haciendo Martin y Seldom juntos, puede ser, pero por momentos me aburría, me deconectaba del relato.

Por otro lado, la relación entre Martin y Lorna está pintada con trazo grueso, gruesísimo. Parece alimentarse más de los clichés con que Hollywood suele narrar “el amor”, así en general, casi de modo abstracto, que de lo que pasa cuando dos personas se conocen y se acercan.

El personaje de Seldom, el matemático estrella interpretado por John Hurt, está muy bien. Hay algo de su expresión a lo largo de toda la película que me gustó mucho.

Los crímenes de Oxford es una película “correcta”, entretiene, o casi. Pero podría haber sido dirigida por cualquier otro, a excepción de dos momentos muy puntuales, que me recordaron que detrás estaba la mirada de Alex de la Iglesia. El primero, el primer plano de Ms. Eagleton (Ana Massey) muerta, la cabeza torcida, los ojos saltones, el ángulo de la cámara, la expresión de esa cara. El segundo momento, la persecución durante el concierto, con algunos personajes como Podorov disfrazados con capa y sombrero. Imposible no acordarse de La comunidad. E imposible no lamentar que el Alex de siempre haya quedado tan lejos.

Categorías: en el cine

La nueva de Chabrol

Mayo 11, 2008 · Dejar un comentario

Por suerte, a los 77 años Claude Chabrol sigue filmando películas. Aquí una entrevista de El País a un notable heredero de Hitchcock. Su próxima película se llama La fille coupée en deux (La chica cortada en dos). Actúan Ludivine Sagnier, Benoit Magimel y Francois Berleand. Según Cineramaplus, se estrena acá el 31 de diciembre, pero esa fecha parece más un plazo que otra cosa, porque el último día de 2008 cae miércoles. Ojalá no falte tanto. 

Categorías: noticias