La frase, de Michelangelo Antonioni, forma parte de una carta que el director italiano escribió al pintor Mark Rothko. Nunca había pensado en la relación entre ambos, pero ahora me parece más que evidente.
El país publicó esta nota sobre dos documentales filmados en 2005 por Enrica, la viuda de Antonioni, en los que narra la relación de su marido con la pintura.
Al tener medio cuerpo paralizado durante sus últimos 20 años de vida -murió en julio del año pasado-, el cineasta encontró en la pintura, y con la ayuda de una licenciada en arte, una forma de comunicarse.
Qué terrible debe haber sido no poder filmar para alguien que alguna vez dijo “Para mí, hacer una película es vivir”.
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