Películas en extinción

Entre las actividades del Festival de Cine de Mar del Plata que cerró el domingo 21, una mesa de especialistas se reunió para promover la necesidad de preservar el patrimonio fílmico nacional, que expresa la memoria audiovisual de una sociedad.

En el marco de las actividades especiales del 25° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el miércoles 17 se realizó un panel sobre preservación de films. Coordinado por el coleccionista, historiador del cine y fundador de APROCINAIN, Fernando Martín Peña, el panel contó con la participación de Susanne Haydon, del Archivo Nacional de Cine y Sonido de Australia; Alberto Acevedo, Gerente Cinematográfico del laboratorio Cinecolor, Paula Félix-Didier, directora del Museo del Cine de la Ciudad de Buenos Aires, y Hernán Gaffet, cineasta y delegado organizador de la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (CINAIN).

Hace poco más de dos meses, la Presidenta de la Nación reglamentó la ley que creó la CINAIN, sancionada por el Congreso en 1999 y luego olvidada durante casi once años. Junto con la buena noticia de la reglamentación, surgió una pregunta obligada: ¿por qué se tardó tanto en crear un organismo tan importante para preservar el patrimonio fílmico nacional? La respuesta de los especialistas es unánime: además de la falta de decisión política, la demora se debió al enorme desconocimiento del tema, incluso dentro del propio gremio del cine. Hasta hace muy poco, la mayoría de la gente ni siquiera sabía que en Argentina no existía un archivo nacional dedicado a guardar películas. Por eso el Festival de Mar de la Plata organizó este panel: para explicarle al público qué es la preservación y por qué es tan importante.

Películas perdidas

La charla comenzó con un ejemplo práctico: “En este festival –señaló Peña–, se puede ver una copia nueva de la película “Las tierras blancas”, de Hugo del Carril. Quienes estuvieron acá hace tres años recordarán que en la retrospectiva que se hizo de Del Carril faltaban tres títulos. Uno era “Las tierras blancas”. Pero en 2008 se encontró una copia en 35 milímetros en el Museo del Cine. Por suerte estaba en buenas condiciones, y con financiación del INCAA se pudo hacer un internegativo nuevo (que va a quedar en el Museo) y la copia que se va a ver aquí. “Las tierras blancas” es una película de 1958, y sin embargo estaba perdida. Ésta es una de las consecuencias de la falta de un archivo estatal con una política adecuada en relación al tema”.

Por ahora, y hasta que la CINAIN empiece a funcionar, el único archivo público dedicado a la preservación cinematográfica en Argentina es el Museo del Cine de la Ciudad de Buenos Aires, creado en 1971. La directora del Museo, Paula Félix-Didier, explicó: “Nuestra primera y fundamental tarea es explicar qué es un archivo, para qué sirve y cuáles son las tareas que realizamos, porque en general existe una concepción generalizada de que las películas en algún lado están –señaló–, que alguien las guarda y esto no es así”. La prueba de ello es que el 90% del cine mudo y el 50% del cine sonoro argentino se ha perdido y es irrecuperable.

“En general –continuó Félix-Didier–, los archivos tenemos que tratar de guardar el mejor material posible, que en el caso del cine es el negativo original en 35mm. Pero en nuestro caso, un gran incendio en un laboratorio en la década del 60 hizo que la mayor parte de los negativos del cine argentino se perdieran. Como el Museo tiene una gran cantidad de películas argentinas en 16mm, nosotros tenemos ahora una tarea muy importante: relevar qué materiales hay, porque en ciertos casos pueden ser las únicas copias que queden”.

El trabajo del archivo

Al presentar a Susanne Haydon, especialista del National Film and Sound Archive de Australia, Peña explicó que la retrospectiva de cine australiano que exhibió el Festival fue posible gracias a la restauración previa de varias copias realizada por ese archivo. “Es un excelente ejemplo del trabajo que realiza la institución sobre sus materiales históricos”, señaló.

Haydon observó que el mundo de los archivos suele ser visto como algo aburrido, incluso entre la gente que hace cine. Para desmitificar esta idea, explicó cómo trabaja el archivo australiano, y detalló la diferencia entre preservación, restauración y reconstrucción. La preservación, señaló, es un proceso fotoquímico que implica conservar adecuadamente el original y sacar copias nuevas en fílmico para que la película se pueda proyectar. La restauración implica escanear digitalmente una película, restaurarla cuadro por cuadro, y volver a copiarla en 35mm para proyectarla. La reconstrucción, en cambio, implica un proceso de curación muy importante, ya que se trata de reconstruir una obra a partir de fragmentos dispersos y de la información histórica que pueda conseguir el investigador.

“Nosotros hacemos esto porque creemos que las películas van a durar muchísimo tiempo, y esperamos que los cineastas jóvenes puedan utilizar este material”, señaló Haydon. Y dio un ejemplo: “No sé si han oído hablar del concepto de ‘mash-up’, es muy interesante. El material de los archivos es cada vez más utilizado por los cineastas para generar obras nuevas”.

La Cinemateca Nacional

Pero más allá de posibilitar nuevas creaciones, la preservación cinematográfica es esencial, porque lo que está en juego es la memoria audiovisual de la sociedad. Hernán Gaffet, designado por el INCAA para ocuparse del proceso burocrático que implica crear la CINAIN, explicó: “Un tema clave es entender que las cinematecas guardan películas por su valor como documento. No tiene nada que ver si son buenas o malas películas. El cine ya no es solamente entretenimiento, ocio, o placer estético. Cada vez más, las películas se están transformando en documentos y herramientas para el pensamiento, para pensarnos a nosotros mismos, para entender nuestro país, la condición humana, y el mundo”.

En relación al nuevo organismo, Gaffet explicó que la creación de una institución estatal es un trámite largo y complejo, y que por ello la Cinemateca Nacional recién se podrá inaugurar dentro de un año o año y medio.  Sobre el trabajo que llevará a cabo la institución, Gaffet señaló: “La idea es que la CINAIN pueda encarar trabajos de restauración, además de preservación, y que articule una política nacional de preservación con todos los demás archivos del país, porque todos tienen una problemática bastante similar: la falta de recursos”.

Otro de los oradores del panel fue Alberto Acevedo, del laboratorio Cinecolor, que colabora desde hace años con el rescate de películas que realiza APROCINAIN, una asociación sin fines de lucro formada para impulsar la creación de la Cinemateca. Acevedo contó: “Estamos todos muy entusiasmados (con la creación de la Cinemateca Nacional), y anticipadamente hemos traído al país algún equipamiento para arrancar con esta etapa de preservación y de restauración del patrimonio cinematográfico argentino”.

(Publicado en Ñ digital el miércoles 24 de noviembre de 2010)

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2 Respuestas a “Películas en extinción

  1. no puedo ver la pelicula tierras blancas de hugo del carril de 1959 como puedo hacer? soy de santiago del estro y mi papa fue extra ahi.

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