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La TV alternativa está en la red

Agosto 13, 2009 · Dejar un comentario

strike_tv_huelgafinalTodo comenzó con la huelga de los guionistas en Hollywood. Los muchachos decidieron organizarse y sacar sus propias obras por internet. Lo que empezó como una forma de protesta, es hoy un medio creativo en crecimiento. El antecedente de United Artists.

Hace tiempo que se repite que la mejor ficción americana se mudó de las salas a las pantallas de televisión. Y puede ser, las series vienen cada vez mejores. Tal vez eso tenga algo que ver con que, entre noviembre de 2007 y febrero de 2008, las mentes creativas detrás de las mejores historias hayan dicho basta. Durante cien días, los guionistas de Hollywood agremiados en el Writers Guild of America WGA, el sindicato de escritores de (Estados Unidos de) Américahicieron una huelga que paralizó la industria, generó pérdidas billonarias y desilusionó a los fans de varias series, suspendidas por falta de escribas. Un conflicto gremial, sí, que puso en evidencia el complejo momento que atraviesa Hollywood a raíz de las (no tan) nuevas tecnologías .

En 2007, las habituales conversaciones por la renegociación de los contratos se trabaron. El WGA reclamaba aumentar el porcentaje de ganancias que percibe el guionista por las ventas en DVD. El tema era delicado. En 1988, el WGA había sostenido una huelga durante más de ciento cincuenta días por los porcentajes de las ventas de home video, pero las compañías argumentaron que el mercado no estaba lo suficientemente probado, y lograron imponer a los guionistas beneficios de apenas un 0.3%. Al poco tiempo, los costos de producción de los videos bajaron, el mercado explotó, y los guionistas vieron cómo habían quedado fuera del negocio. Con el DVD, el porcentaje se mantuvo, a pesar de que la venta de DVD representa la mayor fuente de ingresos de los estudios.

Pero en 2007, el eje del conflicto no fueron los DVD, sino los nuevos medios. El WGA pidió compensaciones por las ganancias de las ventas online. En internet hay dos modelos para comercializar contenidos: la descarga paga, y el streaming, que permite ver contenido gratis que incluye publicidad, pero no almacenarlo. Para la mayoría de los analistas de la industria, el mercado de DVD se volverá obsoleto a medida que la tecnología permita ver en la televisión contenido distribuido por internet. De ahí la importancia de las compensaciones por las ventas online. Como en los ochenta, los estudios argumentaron que se trata de un mercado nuevo e inexplorado, y pidieron más tiempo. Pero los guionistas, que habían aprendido de su amarga experiencia con el video, se mantuvieron firmes y consiguieron establecer una escala de pagos por las ventas online.

PIQUETE EN DISNEY

Peter Hyoguchi es uno de los doce mil guionistas que participaron de la huelga. En esos días, Hyoguchi filmó un video corto para UnitedHollywood el blog creado por algunos líderes de la huelga y quedó impresionado por la rapidez con la que el video se difundió en la web. Un día, mientras participaba de un piquete frente a la Disney, tuvo una idea. Si estaban peleando por los beneficios de las ventas en internet, ¿por qué no intervenir ellos mismos en el negocio de la distribución online? Filmar en alta definición ya era bastante barato, y el software de edición, más que accesible. Hyoguchi y otros abrieron la convocatoria. Destinarían los ingresos por publicidad que generara el nuevo sitio a un fondo solidario, dedicado a ayudar a los afectados por la huelga. La respuesta fue alentadora: recibieron material incluso después de terminado el conflicto. Y así nació el sitio Strike.tv (“Huelga.tv”).

Para los guionistas, el canal online es una forma de concretar proyectos que no encuentran lugar en las cadenas de televisión. Además, el sitio es una carta de presentación, un lugar donde mostrar sus trabajos. Para el público, es una oportunidad de ver propuestas raras, que no entran en la programación televisiva y valen la pena. A veces pasa que algunas propuestas encuentran su audiencia en la Web y logran dar el salto a la TV tradicional. Pero pegar el gran salto es sólo un objetivo lateral. En una entrevista con la National Public Radio, los responsables del sitio explicaron que Strike.tv es una forma de trabajar en cooperativa para crear un nuevo modelo de negocio: una red de distribución de contenidos que permita cierta independencia respecto de los estudios.

Strike.tv ofrece programas originales creados por profesionales agremiados en los sindicatos de Hollywood. Hay para todos los gustos: comedia, melodrama, suspenso, ciencia ficción, animación, talk shows y otros. En total, unas cien webseries y más de setecientos episodios individuales. Una de las series más interesantes es Unknown sender (Remitente desconocido). Son seis episodios de suspenso de entre cinco y diez minutos, con un sólo punto en común: narran historias captadas involuntariamente por cámaras de seguridad o camarógrafos amateurs, y subidas a la web por un “remitente desconocido” al que nunca vemos. Una idea simple y atractiva, creada por el guionista de Duro de matar y Tomb Raider, Steven E. de Souza, y un equipo de primera línea que incluye al director de fotografía de Lost, Edgard Pei y al ex James Bond Timothy Dalton. En Unknown sender, tanto el formato como las historias dan cuenta de una narrativa atravesada por las nuevas tecnologías. Un buen ejemplo de lo que pasa cuando las buenas ideas se desarrollan sin la intervención de los estudios, y en función de una plataforma específica.

NO TAN DISTINTOS

Pero no es la primera vez que varios artistas de Hollywood se juntan para crear una compañía y trabajar con mayor libertad.

Según cuenta Tino Balio en el libro United Artists, a principios de 1919 corrían rumores sobre inminentes fusiones de compañías y ajustes de las condiciones de la industria. El público había empezado a reconocer a ciertos actores, e iba al cine para verlos. Pero los grandes productores querían desactivar ese start system, que obligaba a las compañías a competir por las principales figuras y pagarles salarios altísimos. Richard Rowland, presidente de la Metro, repetía que el cine debía dejar de ser un juego dominado por actores locos para convertirse en un negocio.

Charles Chaplin, Mary Pickford y Douglas Fairbanks andaban muy preocupados, porque vencían sus contratos y no habían recibido aún las habituales ofertas de las grandes compañías. Algo pasaba, y decidieron averiguarlo al mejor estilo Hollywood: contrataron un detective. Una chica joven y bella salió a conquistar a un alto ejecutivo. Después de varias citas, pasó su informe: se venía una fusión de las principales compañías. Con esos cambios pensaban tener un mayor control creativo sobre los films, y poner fin a los salarios astronómicos de algunas figuras. Los artistas reaccionaron. Hubo una reunión en la que, según testigos, Fairbanks habría dicho: “Vamos a hacer lo que queremos hacer hace años: filmar las películas que queremos e invertir las ganancias de la distribución en nuevas películas, que es a donde pertenecen”.

Y así fue. David Griffith, Douglas Fairbanks, Charles Chaplin y Mary Pickfordcuatro nombres fundamentales del cine mudo fundaron United Artists, una distribuidora para los productores independientes. En el comunicado que enviaron a la prensa, los nuevos socios señalaban: “Creemos que este paso es positivo y absolutamente necesario para proteger al gran público de las amenazadoras fusiones y fondos que lo obligan a ver producciones mediocres y entretenimiento creado en serie”. No se equivocaban.

La industria recibió la noticia con cinismo. Rowland, de la Metro, acuñó una frase que pasaría a la historia: “Así que los lunáticos tomaron el control del asilo”. Pero aunque no fue fácil, la realidad demostró cuán injusta y equivocada era esa lectura. En sus noventa años de historia, la compañía sufrió innumerables altibajos y cambió de manos varias veces, pero dejó en su haber grandes películas como Luces de la Ciudad (Charles Chaplin), El apartamento (Billy Wilder) La patrulla infernal (Stanley Kubrick), Manhattan (Woody Allen) o Toro Salvaje (Martin Scorsese). Y creó la saga más rentable de todos los tiempos: James Bond.

Hoy Hollywood ya no es el de antes. Las películas y las series son parte del complejo negocio del entretenimiento, dominado por megacorporaciones. El asilo se parece más bien a una fábrica, y tomar el control no es siquiera una posibilidad remota. Pero después de cien días de huelga, parece que los guionistas de Strike.tv algo aprendieron de sus mayores.

(Publicado en Lamujerdemivida n55, invierno 2009)

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Series Yonkis

Octubre 27, 2008 · 1 comentario

El nombre no podía ser mejor. Y el sitio, una verdadera fiesta para el adicto. En www.seriesyonkis.com podés ver series directamente de la web, sin necesidad de descargarlas, sin dvds para copiar ni pedir a domicilio. Se ve bien, y la mayoría de los capítulos están subtitulados. Hace un ratito encontré Generation Kill, la serie sobre los chicos americanos en Irak que hizo David Simon después de The Wire. Sí, la abstinencia post The Wire es algo serio. Empecé a ver The Tudors, Californication y Weeds, y todo bien, pero ya nada es lo que era. No es joda: a uno no se le termina todos los días la mejor serie de su vida. Generation Kill todavía no se editó en Estados Unidos, sale a la venta recién el 16 de diciembre, y hasta ahora no la había visto en ningún catálogo local de series a domicilio. Por suerte, está Series Yonkis.

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Más The Wire

Agosto 28, 2008 · Dejar un comentario

Agobiado por el calor barcelonés, el crítico español Manuel Yáñez Murillo escribió esta columna en Otros Cines, titulada Todo cine es político. La nota, hay que decirlo, es muy buena. Pero no deja de sorprenderme una afirmación que, al menos para mí, peca de obvia. Yáñez Murillo se refiere a  cuatro propuestas diferentes: varias películas de Theo Angelopoulos, las series de David Simon, creador de The Wire y Generation Kill, el comediante Adam Sandler y una reciente película de Mike Nichols (que, dicho sea de paso, me gustó poco y nada): Juegos de Poder.

El crítico señala que la relación entre las cuatro propuestas es su condición de cine político. Pero me parece que esa condición atraviesa todo el cine -o la producción audiovisual, para ser más precisos- y no solamente las producciones que establecen una relación más directa con la política, a nivel temático. De hecho, las condiciones de producción y distribución de una obra  audioviual -la llamada base material- son ya políticas. 

Dicho esto, me interesa rescatar las observaciones de Yáñez Murillo sobre las series de David Simon:  

Saltando al continente americano, pero reteniendo ciertos ecos de la cultura griega (seguirá una explicación), toca prestar atención a la figura de David Simon, ex-periodista del Baltimore Sun que ha revolucionado la televisión norteamericana gracias a la serie The Wire, auténtica epopeya urbana sobre la desintegración del tejido social a manos de la droga, la marginación y la corrupción del sistema. Después de echar el cierre a The Wire, tras sesenta magistrales episodios, Simon se ha embarcado en la realización de la miniserie Generation Kill, también para la cadena HBO. Esta propuesta, de la que ya se han emitido cuatro de sus siete capítulos y cuya trama se desarrolla durante el inicio de la actual ocupación norteamericana de Irak, remite, en el fondo, a los mismos mecanismos narrativos y formales que su antecesora.

Nos encontramos de nuevo ante relatos en los que los significados emergen de la atención microscópica a la cotidianeidad de los protagonistas. En The Wire: la espera de la escucha telefónica, la perfecta estructuración jerárquica del negocio de la droga, el seguimiento de las metodologías profesionales, la incompetencia (o pura mezquindad) de los superiores. Y en Generation Kill: la tensa espera al volante del Humvee (el vehículo motorizado de los soldados), la preparación del material, la lucha por la supervivencia… y la incompetencia (o pura mezquindad) de los superiores. Son esos los ingredientes que utilizan Simon y su equipo para radiografiar un mundo que se derrumba abandonando a la deriva a hombres y mujeres sobradamente inteligentes. Como magníficamente apuntaba Chuck Stephens en las páginas de Cinemascope, “The Wire toma su inspiración de la antigua cultura griega, adoptando la forma de un diálogo basado en la exposición de un argumento y su posterior ejemplificación. Y mientras, los poetas y filósofos de la función deben lidiar con los relámpagos que les lanzan los Dioses (comisarios de policía, alcaldes, capos de la droga) desde las alturas”.

Esta semana empecé la segunda temporada y, más allá de la adicción, cada capítulo me parece mejor que el anterior. Hasta donde pude ver, The Wire es el antimaniqueísmo por excelencia. Nadie es tan bueno ni tan malo. Como vemos todos los días, todo el tiempo, en todos los planos de nuestras vidas, reina la contradicción. Y ahí reside, para mí, la fuerza y la verdad de la serie.

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