Ricordati di me

La película no la elegí yo. Llegó hasta mi dvd, y bueno, sí, la vi. Pensé que iba ver algo así como un exponente digno del cine comercial italiano, sobre todo porque otras películas de Gabriele Muccino -que no vi- como El último beso habían recibido comentarios relativamente buenos. Pero en este caso hubo un momento en el que me sentí completamente estafada.

Una familia de clase media que, como la mayoría, es un quilombo. Una pareja en crisis, una madre sacada que no para de gritar. El padre, frustrado con su trabajo y con su matrimonio, se reencuentra con una novia de su juventud y cree que vuelve a vivir. La hija adolescente que quiere ser famosa y sueña con ser bailarina en un programa de TV. Y el hijo adolescente tímido, que no sabe lo que quiere y al que la chica que quiere no le da bola.

La vida de estos cuatro bajo un mismo techo está atravesada por los conflictos y las contradicciones que nos atraviesan a todos. Hay un momento del relato en que uno se engancha y se pregunta qué camino va a tomar cada uno. Y entonces, un deus ex machina berreta y moralista lo arruina todo. Carlo, el padre, se quiere ir de la casa y Giulia, la esposa, no lo deja salir. Carlo consigue abrir la puerta y sale corriendo, ella lo persigue, él cruza la calle sin mirar, lo atropellan.

Ok, puede pasar, podés salir a la calle y que te atropellen, siempre existe esa posibildiad. Pero no me parece. Muccino lleva a los personajes hasta un punto, el espectador se interesa, los sigue, y de pronto ¿qué pasó? ¿Se acabaron las ideas?

Ahora que papá Carlo tuvo un accidente todos nos queremos mucho y nos cuidamos y tratamos de aceptarnos. Después la cosa sigue, y hay cierta ironía en la elección que hace Carlo de no jugarse por la bella Mónica Bellucci, su novia de la juventud y en el hecho de que vuelva a llamarla al final. Pero más allá del cinismo, es inevitable que, a partir del accidente, resuene cada vez más fuerte el latiguillo moralista de que sólo cuando las cosas se joden del todo, ahí nos damos cuenta, ahí las valoramos. Y hubo que llegar a este punto, qué barbaridad.

Carlo, por supuesto, no va a estar contento, pero está resignado. Se asustó y elige quedarse en casa. Al menos, en principio.

Introducir un elemento externo, excepcional como puede ser un accidente (está bien, en Argentina y sobre todo en enero y febrero los accidentes no son precisamente excepcionales, pero se entiende lo que quiero decir) para resolver el planteo de varios conflictos que vienen in crescendo en el relato me parece muy muy berreta. A estos personajes las cosas les pasan, ellos no deciden, se dejan llevar por los capirchos del director y de su guionista.

Lo que sí rescato son las actuaciones, sobre todo la de Laura Morante, la insoportable Giulia que no para de gritar. Pero todo huele a arbitrariedad. Y Muccino adopta una distancia cínica, una mirada fría sobre los personajes y sus conflictos que no termina de contar nada. Película con mensajito, si no te jugás, las cosas no cambian, etc, etc, etc. Y así de literal, no exagero.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s