Ficció

Ficció, del catalán Cesc Gay, recibió el año pasado el premio a la mejor película en el festival de Mar del Plata. La vi recién ahora, y la sensación es un ni. La película está bien, pero no mucho más. Quizás tenía demasiadas expectativas por el premio y, sobre todo, por Krampack, otra película suya que me gustó mucho.

Alex, un director de cine, visita a un amigo que vive en un pueblito en los pirineos. Escapa de la rutina familiar para inspirarse y escribir el guión de su próxima película. Allí conoce a Mónica, amiga de una amiga y, de a poco, se enamoran. Toda la película narra el acercamiento que no termina de concretarse entre ellos dos. Mucha mirada, mucho silencio, música bonita y paisaje bucólico. Los actores transmiten muy bien lo que les pasa a los personajes, pero el problema es que pasa poco. Y no me refiero sólo a que hay poca acción, aunque es una típica película introspectiva, reflexiva. El problema no es que haya poca acción en términos dramáticos, sino que pasa poco porque todo gira en torno a una única idea: los sentimientos contenidos de los personajes que no terminan de jugarse, que quieren “hacer las cosas bien” y eligen preservar sus respectivas parejas. Eso es todo. Y con eso, me parece, no alcanza.

Un capítulo aparte merece la condición de cineasta del protagonista. Alex prácticamente no habla de cine. Realmente, uno se olvida de que el tipo es cineasta, podría dedicarse a cualquier otra cosa, y casi sería lo mismo. El hecho de que sea cineasta es una excusa que permite abrir el jueguito de la “ficción”. El cine y la película de Alex aparecen en ciertas ocasiones, siempre del mismo modo: durante la cena de la primera noche, en la que alguien pregunta si Mónica es también un personaje del guión; cuando Alex le dice a Mónica que lo que están viviendo podría ser una película; cuando Judith -la amiga- le sugiere que filme algo en ese pueblo. Todo el tiempo hay “guiños” demasiado obvios en ese sentido. La película se llama Ficció -ficción- y deja muy en claro que, finalizado el viaje, aunque Alex no avanzó con el guión, ya tiene una historia para su próxima película. Parece que en Ficció el cine es, apenas, una excusa. Prolija, filmada con delicadeza y excesivo buen gusto. Pero sólo eso.

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