BIENVENIDOS A NOLLYWOOD

Olvídense de Hollywood, de Bollywood y de los estudios de Patagonik. La meca del cine, hoy pot hoy, está en Nigeria. Dos mil películas al año que llegan a todo el continente negro. Los detalles de un éxito impensado.

En Be Kind Rewind (Rebobinados en Argentina) el personaje que interpreta Jack Black intenta sabotear una planta eléctrica que, según él, le derrite el cerebro. Pero no lo consigue, y en cambio queda magnetizado. Como consecuencia de su nuevo estado, borra sin querer toda la información de los VHS del videclub donde trabaja su amigo Mike. Para mantener los pocos clientes que le quedan al viejo video de barrio, los dos amigos deciden volver a filmar películas como Los Cazafantasmas y Conduciendo a Miss Daisy en caserísimas versiones clase B que terminan por encantar a los vecinos. Las remakes mejoran considerablemente la situación del videoclub, y entusiasman a toda el barrio. La comunidad se une entonces para realizar una película original con el objetivo de salvar un viejo edificio de la demolición. Es probable que el director Michel Gondry no tuviera idea de la existencia de Nollywood cuando escribió el guión. Pero la historia que cuenta esta comedia americana es de la misma naturaleza que lo que pasa en Nigeria. Lo que hay en el fondo es la necesidad colectiva de narrar historias, y la certeza de que el cine tiene mucho más que ver con las películas, los creadores y sus lazos con el público que con el dinero. En Estados Unidos, ese cóctel dio para una buena comedia; en el país más poblado de Africa dio para una industria cinematográfica entera.

LA NUEVA OLA

Rebobinemos. Todo empezó con un señor que necesitaba vender muchos VHS en blanco traídos de Taiwán. Era 1992 y Kenneth Nnebue pensó que sería más fácil venderlos con algo dentro. El tipo juntó a un par de amigos y filmó Living in bondage. Un hombre mata a su esposa en un ritual, y consigue así mucho dinero y poder. Pero cuando ella empieza a perseguirlo (después de muerta, claro), él se arrepiente. El argumento no será muy original, pero Nnebue logró su objetivo: vendió 750.000 copias. Además, dio lugar a innumerables imitaciones, y marcó el nacimiento de Nollywood.

La de Nigeria no es una industria como cualquier otra. De Hollywood tiene apenas el nombre alusivo. No se parece tampoco a la producción independiente de tantos países, cuya dependencia (del estado, de los festivales y de fondos diversos) no podría ser mayor. Nollywood nació y creció solita, sin apoyo estatal ni inversión extranjera. Y hoy produce unas dos mil películas al año. Más que Hollywood, y más que Bollywood, la inmensa industria cinematográfica de la India. Las películas de Nollywood se filman en digital, con presupuestos de veinticinco mil dólares promedio. Los rodajes duran entre diez y veinte días, y la postproducción, una o dos semanas. Un mes es un tiempo considerable para empezar un proyecto y llegar a un producto terminado, dicen los que trabajan allí. ¿Por qué tanto apuro? En el documental This is Nollywood, el productor y director nigeriano Mahmood Ali Balogun lo explica: “La cinematografía nigeriana es una cinematografía de subsistencia, lo que hacen muchos para poder vivir. No es una cinematografía de lujo, con las extravagancias y el presupuesto de Hollywood. Aquí se hacen estas películas, se venden, y pronto estás de nuevo en la escena para hacer otra, porque si no hacés la próxima, no vas a comer”. Más claro imposible.

Aunque parezca surrealista, en Nigeria el cine no es un proyecto quijotesco, si no un medio de vida. Pero no uno más. Es la segunda industria después del petróleo. Según la revista The Economist, da trabajo a un millon de personas. La mitad de ese millón trabaja en producción, la otra mitad en la distribución, que también escapa a las generales de la ley del cine occidental. Las películas de Nollywood no pasan por las salas, van directo a los mercados de todo el país, y de toda África, donde se venden o alquilan en DVD o videoCD. Una película estándar vende cerca de cincuenta mil copias. Y si es un hit, muchísimas más.

Los puesteros de los mercados son una parte fundamental de esta industria. No sólo venden o alquilan las copias; en muchos casos también consiguen los créditos bancarios para financiar las producciones. Ratimi Aina-Kusoro es uno de ellos. “Nosotros financiamos artistas –cuenta en el documental online nollywoodinaction.com-, y tenemos influencia sobre los productores. Si veo que un actor anda bien en el mercado, quiero tenerlo en mis películas. Si voy a sacar un préstamo en el banco para que la película se haga, voy opinar sobre esas cosas, porque no quiero perder plata. Nosotros somos los que estamos en el mercado, cerca de los consumidores, y los que mejor sabemos lo que quieren”. Como en todas partes.

Que Nollywood sea un éxito tiene mucho que ver también con que los nigerianos son espectadores casi compulsivos. En su blog, el historiador del arte radicado en California Sylvester Okwunodu Ogbechie –que además preside la Nollywood Foundation– cuenta que en Nigeria mucha gente llega a ver unas tres o cuatro películas al día. Con cerca de 140 millones de habitantes, el mercado para las producciones de Nollywood es enorme. Y aunque desde el punto de vista técnico la calidad de las películas está muy por debajo de los estándares occidentales, el público las elige igual. En This is Nollywood, la directora Peace Piberesima señala: “Por ahora el tema no es la calidad. Eso vendrá después. En otros lugares hay películas que se hacen por la calidad, pero lo primero que hay que tener en cuenta en esta sociedad es que Africa aún tiene gente que vive con un dólar diario, y esas son las personas que ven estas películas”.

Los films hollywoodenses podrán deslumbrar con su artillería técnica, pero los de Nollywood cuentan historias que tienen que ver con las vidas de los africanos, historias con las que pueden identificarse. Nollywood produce films en inglés, idioma oficial de Nigeria, pero también en Igbo, Yoruba y Hausa, y los temas tienen que ver con estas culturas. Son historias de la vida moderna contadas desde una perspectiva africana. Muchas fusionan temas románticos con el vudú y la magia negra. “Los films –explica Ogbechie- tratan sobre las preocupaciones de los africanos y ofrecen la posibilidad de que se vean a sí mismos representados en formas que trascienden los estereotipos hollywoodenses sobre los negros. La fortaleza de los films de Nollywood está en la narrativa. Las películas cuentan historias con estructuras que a la mayoría le resultan familiares por las tradiciones narrativas orales”.

WELCOME TO NOLLYWOOD

Las ideas que los occidentales tenemos sobre Africa suelen ser vagas, y por lo general están cargadas de prejuicios. Nos resulta difícil imaginar que, en el continente del hambre, el cine pueda servir de algo. En una nota reciente, el escritor sueco Henning Mankell señalaba: “Si usted abre un diario en cualquier lugar del mundo y dice algo sobre África, lo único que verá es cómo ese continente muere, no cómo vive. Es como si en África la gente se estuviera muriendo y nada más. Pero no es verdad…”. El director Franco Sacchi, un italiano nacido en Zambia, filmó el documental This is Nollywood en 2005. En una de las conferencias TEDTalks, contaba algo parecido: “A los tres años me fui con mi familia de Africa a Italia, y una de las cosas que más recuerdo es lo difícil que era compartir historias. Para nuestros vecinos y amigos, Africa era o un lugar exótico, una tierra imaginaria que existía sólo en su imaginación, o el lugar del horror y el hambre. Siempre estábamos atrapados en ese estereotipo. Recuerdo este deseo de hablar de Africa como un lugar donde habíamos vivido y donde hay gente que vive, hace su vida y tiene sueños como todos nosotros. Por eso, cuando leí sobre Nollywood, sentí que era una gran oportunidad para contar una historia que contrarrestase todas esas nociones preconcebidas”.

Pero Sacchi no fue el único. En los últimos años, Nollywood se volvió  un foco de atracción para los medios de Occidente, siempre ávidos de historias “nuevas” y sorprendentes. De ahí que surgieran otros documentales como Welcome to Nollywood y Nollywood Babylon, que este año participó de la competencia oficial del festival de Sundance. También hay un documental danés que se puede ver completo en nollywoodinaction.com, y hasta hubo un informe de la CNN. Hollywood, por su parte, ya filmó una película con estrellas nollywoodenses, y parece que hay varios proyectos más en camino.

¿Qué es lo que tanto fascina a Occidente? Quizás tenga que ver con que Nollywood es un fenómeno surgido de las bases. Una historia políticamente correcta, con la dosis justa de buenas intenciones, superación y triunfo, que vende lo suficiente y queda bien contar. El reverso de lo que decía Mankell, la excepción que confirma la regla del hambre. El director italiano Michelangelo Antonioni decía que para él, hacer una película era vivir. Para los nigerianos, evidentemente también. Sin embargo, que a los africanos les pase lo mismo que al resto del mundo, en Occidente todavía nos parece exótico.

(Publicado en la revista Lamujerdemivida nro.57, verano 2010)

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