La segunda fundación de Metrópolis

“Todo Buenos Aires habla de Metrópolis”. Eso decían los afiches al momento del estreno local, en mayo de 1928. Ochenta años más tarde, cuando el historiador y coleccionista Fernando Martín Peña y la directora del Museo del Cine de Buenos Aires, Paula Félix-Didier, revelaron al mundo que la copia de Metrópolis que tenía el Museo del Cine no era una más, sino la única versión completa del filme tal como lo había terminado Fritz Lang, la frase volvía a hacerse realidad. A la sorpresa inicial le siguieron la firma de un convenio entre el Ministerio de Cultura porteño y la Fundación Murnau para que la copia viajara a Alemania, y varios  meses de trabajo contrarreloj para restaurarla. Finalmente, el viernes 12 Metrópolis volvió a la pantalla grande en Alemania, en el marco de las celebraciones por los 60 años de la Berlinale. Peña y Félix-Didier, protagonistas de uno de los hallazgos más espectaculares de la historia del cine, estuvieron en el estreno de Frankfurt y le contaron a Ñ los detalles de una historia tan increíble y compleja como la película misma.

DEMASIADAS VERSIONES

Metrópolis se empezó a filmar en 1925, y el rodaje duró 17 meses. Financiada por la productora alemana UFA con aportes de capital de la Paramount y la Metro-Goldwyn-Mayer, la película costó más de un millón de dólares, una cifra enorme para la época. Después de rodar, Lang montó tres negativos originales distintos: uno para Alemania, otro para Estados Unidos y otro para el resto del mundo. Cuando se estrenó en Berlín el 10 de enero de 1927, la crítica alemana la recibió con reservas. En Estados Unidos consideraron que 153 minutos era demasiado, y antes de estrenarla la redujeron a 115. En abril del ‘27, los alemanes hicieron lo mismo: sacaron de circulación todas las copias y relanzaron en agosto una versión más corta, de 117 minutos. Esas fueron las primeras versiones cortadas de Metrópolis, pero no las únicas. En 1936, la UFA lanzó otra, de 91 minutos, que llegó a la cinemateca del MoMA de Nueva York. Como los negativos alemanes de Metrópolis se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial, la versión del MoMa fue la que más circuló por el mundo.

Los intentos por reconstruir la versión de Lang datan de los años ‘70. El investigador Enno Patalas buscó durante mucho tiempo fuentes que le permitieran acercarse al filme estrenado en 1927. Encontró la partitura musical original, las fichas de censura donde figuraban todos los textos de los intertítulos cortados, y el guión original. En 1987 el Museo del Cine de Munich presentó la versión de Patalas, y en 2001 la Fundación Murnau estrenó una versión restaurada por Martin Koerber, que se basaba en la de Patalas y la ampliaba. Hasta julio de 2008, se creía que ésa era la definitiva.

Lo que nadie sabía era que, entre el estreno alemán en enero y su retirada de circulación en abril de 1927, Adolfo Wilson, propietario de la distribuidora Terra, la había visto en Alemania y adquirido para distribuir en Argentina. La copia que trajo Wilson estaba completa, porque la compró antes de que los alemanes la cortaran. “Si la hubiera comprado en junio –señala Peña- ya le hubieran vendido la versión cortada. Pero Wilson estuvo en el momento y el lugar correcto”. Esa copia pasó luego a manos del coleccionista y crítico Manuel Peña Rodríguez, y después estuvo más de 40 años en dos archivos públicos -el Fondo Nacional de las Artes y el Museo del Cine – sin que se conociera su importancia, hasta que Peña y Félix-Didier la rescataron del olvido.En 1959, esa misma copia que trajo Wilson se exhibió en el Cineclub úcleo, de Salvador Sammaritano, y la anécdota de esa proyección sirvió para que Peña y Félix-Didier emprendieran la investigación que los llevó al resultado que hoy se celebra.

Semejante historia merecía su propia película, y de eso se ocupa Metrópolis refundada, un documental dirigido por Diego Panich, Evangelina Loguercio, Laura Tusi y Sebastián Yablón, que sigue paso a paso el camino de la copia porteña, y es un testimonio invaluable del hallazgo y de lo que vino después. El filme documenta el viaje de Félix-Didier a Alemania, la incredulidad de los alemanes cuando miran el material por primera vez (“al principio no nos creían”, cuentan Peña y Félix-Didier), y la emoción de Patalas al ver las imágenes que buscó durante más de veinte años. Ademas, hay comparaciones entre imágenes de la versión restaurada en 2001 e imágenes de la copia argentina, y se ve muy claro el deterioro de ésta última. Metrópolis refundada se exhibe ahora en la Cinemateca Alemana de Berlín como parte de una muestra llamada The complete Metropolis, y más adelante se proyectará en Buenos Aires.

METROPOLIS 27/10

En el libro Metrópolis, editado por el Festival de Mar del Plata en 2008 a propósito del hallazgo, Peña planteaba un problema: “La copia encontrada en Buenos Aires no sólo tiene tomas y escenas que faltan de la restauración de 2001. También tiene muchas secuencias que están compuestas por planos distintos, es decir, tomas alternativas. La práctica era habitual en el cine mudo: se compaginaban al menos dos negativos con el material de cámara, uno destinado a la exportación y otro para el mercado local. Cuando era posible, una misma acción se filmaba con dos cámaras simultáneas que proporcionaban el material necesario para ambos negativos, pero cuando el ángulo de toma lo impedía, había que usar planos distintos. Entonces, si el proceso de restaurar un film implica devolverlo a la forma que en su momento le dio el autor, ¿cuál es la decisión correcta cuándo existe más de una opción para restaurar un plano? ¿Cómo saber hoy cuál fue la toma que hace 80 años prefirió Fritz Lang? En el caso de Metrópolis, el trabajo que se realice a partir del hallazgo porteño está condenado a ser una reconstrucción más que una restauración, ya que tendrá que combinar fragmentos de versiones distintas”.

Y eso es precisamente lo que se hizo en Alemania. “La restauración de 2010 -explica Anke Wilkening, de la Fundación Murnau- intenta reconstruir con la mayor precisión posible la versión original estrenada en 1927 y perdida durante décadas. A la exhaustiva restauración digital realizada en 2001 se le agregaron los fragmentos hallados en la copia argentina. Lo primero fue reconstruir el montaje original del filme, es decir, ordenar los planos, escenas y secuencias. En segundo lugar, se restauraron digitalmente los 25 minutos de metraje encontrados en Argentina. Además, se está reeditando la música a partir de la partitura original”.

Como el proceso todavía no terminó, el estreno alemán se hizo con copias en digital. “Cuando lo pasen otra vez a fílmico –cuenta Félix-Didier- le van a dar al Museo del Cine una copia de Metrópolis restaurada, con los derechos de exhibicion en Argentina; y supongo que el Ministerio de Cultura porteño hará en su momento un estreno para el público local. Pero el negativo en 16 mm que encontramos acá y se llevaron para escanear, es nuestro y vuelve en marzo”. Esa copia hallada en el Museo del Cine es muy valiosa, porque aunque las imágenes no se ven tan bien como en la versión restaurada de los alemanes, es lo más parecido que hay en el mundo a uno de esos tres negativos originales que montó Fritz Lang, y que se creían perdidos para siempre.

A partir del hallazgo, señalan los investigadores, la estructura argumental del filme cambia, se vuelve más armónica y comprensible. Los que más se enriquecen son personajes secundarios como Josaphat, El hombre delgado y el obrero 18811, que de tantos cortes habían quedado reducidos a extras. Y también se aclaran los motivos de la rivalidad entre Joh Fredersen, el dueño Metrópolis, y Rotwang, el inventor. Después de ver la película en Frankfurt la semana pasada, Félix-Didier señaló: “La version reconstruida y restaurada de Metropolis se ve increible, teniendo en cuenta el material del que partieron. Las rayas siguien ahí, pero todo lo demás -las manchas, el flickeo, los saltos- no. Fue un trabajo apasionante, dificil y maravilloso”.

Y caro. Según especificaron en la Fundación Murnau, el presupuesto total para la restauración 27/10, incluídas las tres funciones de estreno, fue de 600.000 euros. “Esto es algo nuevo –señala Peña-, son muy pocas las películas que tienen hoy un mercado lo suficientemente masivo como para recuperar una inversión tan grande a través del dvd, la televisión, las ventas a festivales o incluso el reestreno. Del cine mudo, habrá unas diez con un potencial parecido. Es que Metrópolis sigue siendo una película visionaria e influyente: desde Blade Runner (1982) y Brazil (1985) hasta Meteoro (2008), todas las películas futuristas le deben algo”.

Para Peña y Félix-Didier, encontrar Metrópolis superó todas las expectativas imaginables. Para el cine argentino, también fue una gran noticia, porque la Fundación Murnau va a financiar la preservación –el paso de nitrato a material fílmico no inflamable- de ocho títulos de cine mudo argentino. “La moraleja de esta historia –señala Félix-Didier- es la importancia de la investigacion. Uno nunca puede quedarse quieto en un archivo, hay que abrir latas todo el tiempo e investigar. No es solamente conservar el material, sino el trabajo más activo de salir a buscar la información para valorizar lo que uno tiene en el archivo”.

(Publicado en Ñ el sábado 20 de febrero de 2010)

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