Evita en la pantalla


A casi 60 años de su muerte, la figura de Eva Perón sigue despertando pasiones, odios y también nuevas versiones cinematográficas. Su potencia es tal que se ha convertido en un ícono que la ficción no se cansa de evocar. La historia de su vida reúne los componentes básicos de cualquier melodrama. Tal vez por eso la literatura, el teatro y el cine la han recreado una y otra vez.

Pero la relación de Evita con la pantalla grande va todavía un poco más allá de las representaciones.  No hay que olvidar que, antes de convertirse en la mujer de Juan Domingo Perón, Eva era actriz. De hecho, llegó a Buenos Aires en 1935 con el sueño de convertirse en una estrella como las que veía en las salas de cine de su pueblo y en las páginas de las revistas de actualidad. Y aunque actuó en algunos films, sus sueños de estrellato se harían realidad al transformarse en la protagonista del escenario político que configuró el peronismo.

Eva por varias

En las últimas tres décadas, se han hecho varias películas sobre Evita. Flavia Palmiero, Esther Goris, Madonna y Laura Novoa encarnaron con distintos matices a la Abanderada de los Humildes en la pantalla grande. Ahora, en un año electoral marcado por el fervor político, llegan a la pantalla dos nuevas versiones sobre esta figura central de la historia política argentina. El 15 de septiembre se estrena Juan y Eva, la película de Paula de Luque protagonizada por Osmar Núñez y Julieta Díaz. Y el 13 de octubre se estrenará Eva de la Argentina, una versión animada dirigida por la periodista María Seoane, que recorrerá desde la infancia en Los Toldos hasta su muerte en 1952 y el posterior ultraje de sus restos.

En 1984, el director Eduardo Mignona estrenó Evita, quien quiera oír que oiga, en la que Flavia Palmiero interpretaba a una Evita adolescente que deja Junín y emprende un viaje incierto hacia la gran ciudad. La película de Mignona recreaba el personaje a partir de escenas de ficción, material de archivo y entrevistas.

Ya en la década del 90, Juan Carlos Desanzo filmó Eva Perón (1996) a partir de un guión de José Pablo Feinmann. Esta versión encara el peronismo desde una visión política, pero también incorpora algo de la cotidianeidad de los personajes, interpretados con bastante disparidad por Víctor Laplace y Esther Goris. La película está marcada por el exceso verbal y emotivo. Comienza en 1951, con una Evita valiente, resentida y combativa que discute con los ferroviarios en huelga. A partir de allí, el relato va y viene en el tiempo mediante varios flashbacks que narran momentos importantes de la vida del personaje: sus inicios como actriz, el encuentro con Perón en el Luna Park, su experiencia en el poder. Mientras que el trabajo de Laplace como Perón es difícil de tomar en serio, la Evita pública y privada de Goris resulta explosiva. Aun en la excesiva afectación que propone el film, su trabajo resulta conmovedor.

La década del 90 también es aquella en que el mito de Eva conquistó las pantallas del mundo de la mano de Madonna. El director inglés Alan Parker filmó una versión hollywoodense basada en la ópera rock inglesa de los setenta de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, estrenada en Londres en 1978 y en Broadway en 1979. El resultado de esta superproducción de 60 millones de dólares fue un espectáculo colorido, con mucho despliegue visual, lindas canciones, el magnetismo y la potencia de Madonna, pero vaciado de significación histórica y bastante aburrido. El mayor problema de esta película reside en el guión: un compendio de prejuicios y estereotipos sobre Evita y el peronismo. En esta versión, Evita es una trepadora y el gobierno peronista la variante local de los regímenes fascistas europeos. Jonathan Pryce interpreta a Perón, y Antonio Banderas oficia de narrador a la vez que participa de la trama. La película comienza con la muerte de Eva y la sentida despedida popular, a la que el personaje de Banderas reduce al estatuto de “circo”. A partir de allí, un flashback narra la historia de Evita desde su infancia, la llegada a la ciudad detrás de Agustín Magaldi y el resto de los episodios conocidos de su biografía. La mirada sobre Eva delata la total incomprensión por parte de Hollywood de esta figura compleja. El desprecio por el rol político de Evita es tal que no sorprende que las señoras paquetas que en su momento vieron la película en el Patio Bullrich aplaudieran con entusiasmo.

Ya en el siglo XXI, Héctor Olivera encaró la figura de Evita desde una perspectiva lateral, a partir de un guión coescrito con José Pablo Feinmann. A diferencia de las anteriores, Ay, Juancito (2004) no se centra en Evita sino en su hermano Juan, su gusto por el despilfarro y la joda, y sus relaciones con las actrices Elina Colomer y Fanny Navarro. En el recorte que propone la película aparece una Evita íntima y familiar pero algo apagada, interpretada por Laura Novoa. Tal vez la poca fuerza del personaje se deba en parte a que el film la muestra cuando ya se acercaba al final de su vida. El papel de militante apasionada y entusiasta le corresponde a una de las mujeres de Juancito: Ivonne Pascal, el personaje inspirado en Fanny Navarro, interpretado por Leticia Brédice.

La historia de amor

Ahora, la directora Paula de Luque  decidió contar una vez más la historia, pero en este caso se trata sólo del comienzo de la historia de amor en el convulsionado lapso que va desde que se conocen en 1944 hasta el 17 de octubre de 1945. Al abarcar un período de tiempo más breve, la película, que comienza con Perón como coronel del Ejército y Evita como una actriz de radio en ascenso, se permite ahondar con más detalle varias situaciones clave de esos meses. El punto fuerte son las interpretaciones de Osmar Núñez y Julieta Díaz, que logran evitar la sobreactuación y los diálogos pomposos de algunas versiones anteriores. El trabajo de Osmar Núñez como Perón es de lo más interesante. En cuanto a Evita, todavía no es esa criatura política imparable, sino una chica enamorada que de a poco se anima a intervenir en las discusiones que le toca presenciar. Con una prolijidad excesiva, un tono por momentos solemne y una banda sonora que se ocupa de resaltar todo, la película se mueve entre la historia íntima y los efectos de la relación de pareja en los acontecimientos políticos que cambiarían la historia argentina.

(Publicado en El Guardián el 8 de septiembre de 2011)

Una respuesta a “Evita en la pantalla

  1. Maria Seoane: Mucha,pero mucha merd en el estreno…Te quiero mucho!!!!Una gran mujer….
    te quiero…
    Araceli.

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