Entrevista con Willem Dafoe en el #26mdqfest

A lo largo de casi 30 años de carrera, Willem Dafoe interpretó papeles tan distintos que su filmografía se resiste a cualquier clasificación. Esa extraña versatilidad se evidencia, por ejemplo, en dos de sus nuevas películas. Mientras en John Carter of Mars (un film de Disney-Pixar que todavía está en proceso de postproducción) interpreta a un rey guerrero de Marte de tres metros de altura llamado Tars Tarkas, en A Woman, una película independiente dirigida por su esposa, la italiana Giada Colagrande, es Max Oliver, un escritor atormentado que se recluye en el sur de Italia.

Esa versatilidad marcó, también, la agenda de su estadía en Argentina. Dafoe vino con su mujer, 20 años menor que él, invitado por el Festival de Cine de Mar del Plata para presentar A Woman, y se queda unos días más en Buenos Aires para promocionar la película de Disney. No será la última visita de la pareja: Dafoe  le contó a El Guardián que su esposa evalúa filmar acá su próxima película, que también lo tendrá como protagonista.

En Mar del Plata, Dafoe se convirtió en la mayor estrella del evento. Acompañó a su mujer a la función de presentación de la película y recibió la ovación del público, que le gritaba ¡Master!,¡Genius! y cosas por el estilo. Y el sábado 12 repasó su carrera en una charla abierta al público en una sala repleta dentro del Teatro Audiotorium. Después, rodeado de cámaras y fans, fue hasta el Hermitage para dejar grabadas sus manos en el cemento fresco de la Vereda de las estrellas, en la puerta de ese hotel. Y un rato más tarde hizo un hueco en su agenda para conversar con El Guardián en una lujosa habitación con vista al mar.

Dafoe comenzó su carrera a mediados de los 70 en el teatro neoyorquino de vanguardia . “Trabaje con una compaña durante muchos años. Hacíamos un teatro muy pobre en términos económicos y tuvimos que pelearla durante muchísimos años pero pudimos mantener la compañía en pie”, contó en la charla pública. Cuando pulía el oficio en los escenarios, lo vio la directora Kathryn Bigelow (ganadora del Oscar en 2010) y le ofreció un papel en The Loveless. “Era una película muy chica, pero a mí me encantó trabajar delante de cámara, integrar esa comunidad que se forma durante la  filmación y participar de ese proceso en el que todos trabajan con una única intención”, explicó.  Ése fue el comienzo de una prolífica carrera en el cine, a las órdenes de grandes directores como Walter Hill, William Friedkin, Oliver Stone, Martin Scorsese, Alan Parker, David Lynch, Abel Ferrara, Wes Anderson y Lars Von Trier, entre otros.

A sus 56 años,  el actor de sonrisa inmensa es recordado sobre todo por algunos villanos como el Duende Verde de Spiderman o el asesino a sueldo Bobby Peru en Corazón Salvaje. Durante la charla pública, la sola mención del personaje de la película de David Lynch desató una catarata de aplausos. “A veces me preguntan cuáles son mis papeles favoritos y yo digo que no tengo. Es como con los hijos, uno no puede tener un favorito. Pero en realidad tengo una debilidad especial por Bobby Peru. Yo creo en la simulación, que es lo que hacen los chicos cuando juegan, que dicen ‘soy tal personaje y voy a hacer estas cosas’. Y eso es lo que sucedió con este personaje. Lynch creó un universo muy complejo, me dio el vestuario y yo simplemente tuve que hacerme cargo del personaje”, contó.

Pero además de malos muy malos, Dafoe también hizo personajes memorables como el sargento Elías de Pelotón, que en 1986 lo convirtió en una figura internacional. Y la lista de papeles célebres podría seguir, pero entre tantos vale la pena destacar el de Jesús en La última tentación de Cristo. En la charla, Dafoe contó que, luego de una mala experiencia con una película, pensaba dejar el cine y volver al teatro y entonces recibió una llamada de Scorsese para ver si le interesaría participar en la película. Le dijo que le enviaría el guión, que lo leyera y le diera una respuesta. “Después de hablar con Scorsese –comentó- llamé a mi representante y le pregunté qué rol quería Scorsese que haga yo. Cuando me dijo que el de Jesús pensé que estaba loco, pero después me di cuenta de que no era una idea tan loca, que yo era el ideal. No para hacer de Jesús en general sino en esta película en particular. Fue un proceso mágico pero lo sentí como algo muy natural”.

Aunque todos sus papeles parecen hechos a medida, la distancia entre unos y otros no podría ser mayor. “Para mí, cada película implica empezar desde el principio, porque en cada una hay una intención y un estilo de actuación diferente, y mi tarea consiste precisamente en encontrarlo”, observó, y explicó que no le gusta repetirse: “Me gustan las nuevas experiencias. Los hábitos te pueden llegar a sofocar, es algo que conozco muy bien porque soy un actor de teatro, y eso implica insuflar nueva vida a un mismo personaje cada noche”. Aunque posee una filmografía tan extensa como notable, Dafoe se define una y otra vez como un actor de teatro. “Lo que pasa es que actué en compañías de teatro de manera diaria durante 26 años. Hacer una obra implica trabajar un personaje todos los días, durante cuatro o cinco meses. En el caso de Bobby Peru, por ejemplo, puede que el personaje sea muy importante en mi filmografía, pero solamente me llevó dos semanas. Me considero un actor de teatro porque es algo que está en mi formación, es parte de mi origen y de mi historia”.

A Woman y, por ejemplo, Spiderman, encarnan los extremos de esa versatilidad: dos proyectos producidos con pautas casi opuestas. Talentoso y flexible, Dafoe sabe cómo moverse en cada uno para lograr  lo mejor. “En el caso de Spiderman –explicó a El Guardián- uno sabe cuál es el efecto que se busca. El film está dirigido al gran público y hay presión porque hay mucha plata puesta en juego. Uno lo comprende y trata de brindar lo mejor de sí. En A Woman, en cambio, teníamos recursos muy limitados y  uno trata de hacerlo con la mayor libertad para lograr la película que uno desea, que quizás no vaya a ser muy popular porque no tiene las características del cine popular o de la televisión, no tiene ese ritmo ni una narrativa demasiado clara. Las intenciones son diferentes y eso condiciona tanto la estética como la cuestión económica”.

A Woman es un drama sentimental de bajo presupuesto que cuenta la historia de Julie, una chica norteamericana que se va a vivir al sur de Italia con un novelista (Dafoe) atormentado por la muerte de su esposa, una famosa bailarina argentina de tango. Julie se instala con él en una casona de ensueño pero de a poco empieza a obsesionarse con la mujer muerta. La presencia del tango en la película no es casual. Dafoe cuenta que Giada, su mujer, baila tango desde hace mucho y que también él baila, aunque no tan bien como ella, y dice que tuvo que aprender rápido para poder acompañarla a las milongas en Buenos Aires y en Roma. “La otra opción era quedarme sentado hasta las seis de la mañana viendo cómo baila con otros tipos”, comenta. Es en parte por eso que la pareja ya estuvo cuatro veces en Argentina, y piensa volver.

La relación entre un actor y un director nunca es fácil (“es una colaboración y un juego de confianza”, define), pero si la directora en cuestión es la propia esposa, la cosa se complica aún más. “Me gusta mucho trabajar con Giada porque es muy precisa y tiene una visión muy clara de lo que desea, pero no es fácil. Cuando trabajo con ella tengo que repetirme todo el tiempo ‘ella es la directora, ella es la directora’. Giada hace un cine muy personal y yo quiero apoyar eso como actor y como esposo; y como quiero que sea una directora lo más fuerte posible, acepto someterme a su dirección”.

Su experiencia y capacidad de adaptación a distintos tipos de producciones le han dado a este actor una comprensión cabal del universo cinematográfico en sus vertientes industrial e independiente. En relación a la cuestión del público, Dafoe considera que las películas pequeñas como las de su mujer podrían alcanzar un público amplio. Para él, es una cuestión de entrenamiento: “Todos necesitamos ser entrenados en cómo mirar las cosas, como cuando vemos la obra de un nuevo artista plástico: al principio no sabemos cómo enmarcar la experiencia, eso te lo da el entrenamiento para mirar con una determinada estética. Para que el cine independiente llegue a un público amplio, el gran público tendría que ser entrenado en cómo mirar ese tipo de cine”.

(Publicado en El Guardián el 17 de noviembre de 2011)

Una respuesta a “Entrevista con Willem Dafoe en el #26mdqfest

  1. Muy buena entrevista. Un actor interesantísimo que trabajó prácticamente con todos los mejores: Cimino, Walter Hill, Scorsese, Friedkin, Schrader, O Stone. Le faltaron Coppola y De Palma, no?

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