Un tesoro escondido en una lata

la fotoTras el descubrimiento de una copia completa de “Metrópolis” en Buenos Aires, hace unos meses apareció una versión desconocida de un corto de Buster Keaton. El 12 de octubre, la versión restaurada a partir del hallazgo se presentó en el festival de cine mudo de Pordedone.

Foto: Magalí Pallero

Cuando en 2008 Fernando Martín Peña y Paula Félix-Didier descubrieron en el Museo del Cine una copia completa de Metrópolis con escenas que se creían perdidas, insistieron en que nunca hay que quedarse quieto en un archivo; hay que abrir latas todo el tiempo y salir a buscar información para valorizar el material. Y aunque Peña estaba convencido de que nunca más volvería a protagonizar un descubrimiento tan importante, no se quedó quieto y repitió la hazaña. El 30 de mayo, encontró en una lata una versión inédita del corto El herrero (“The Blacksmith”, 1922), de Buster Keaton. Como pasó con Metrópolis , otra vez la noticia dio la vuelta al mundo y llevó a que se hiciera una nueva restauración del film, que Peña va a presentar el sábado 12 en la 32ª edición de Le Giornate del Cinema Muto de Pordedone.

La historia del hallazgo empieza en 2008, cuando Fabio Manes –coleccionista y socio de Peña en la Filmoteca Buenos Aires– compró un lote de películas de Keaton por eBay. En la Filmoteca ya tenían copias de esas películas en 16 mm, pero Manes las compró porque estaban en 9.5 mm, un formato hogareño creado en Francia en 1922 que ofrece una calidad fotográfica mejor. Las películas de la Filmoteca están casi todas en la casa de Peña y cada vez que adquieren algo, Peña lo revisa para ver si los rollos están en orden o si corresponden realmente a la película que dice la lata. “Por más que conozcas la película, hasta que no ves el material no sabés qué tenés”, explica. Pero justo ese lote quedó en casa de Manes y la revisión se postergó. Cuando finalmente pudo ver la copia de El herrero , Peña se llevó una sorpresa: “Yo recordaba que era un corto bastante claustrofóbico, que transcurría casi todo dentro de la herrería y nunca me gustó mucho por eso; porque Keaton usa muy bien los exteriores y es mejor en escenas de acción. Pero de golpe veo algo que no había visto nunca: el tipo sale de la herrería y se sube a un auto”.

En la versión conocida de El herrero , una clienta (Virginia Fox) va al taller a comprar herraduras para su caballo blanco. Cuando ella deja el local, Buster le muestra al caballo distintos modelos, le empolva la nariz y después empieza a mancharlo con grasa. Pero ese gag no está en la copia de Manes. Cuando Buster termina de empolvarle la nariz al caballo, sale y se sube a un auto. “Después hay una persecución y una situación romántica con Virginia Fox; él se le declara y hasta aparece el padre de ella. En el corto que se conocía ella no volvía a aparecer hasta el final, pero con estas escenas se prepara mejor la última parte”, explica Peña.

Como en el cine mudo se compaginaban al menos dos negativos “originales” –uno para el mercado local y otro para exportar–, es usual que haya dos versiones de una misma película con diferencias menores en la acción o en el ángulo de la toma, y de hecho se sabía que existen dos finales de El herrero . Pero en la copia de Manes hay seis minutos totalmente distintos. Como en la Web no encontró ninguna referencia a una segunda versión de este corto, Peña decidió escribirle al especialista en cine mudo y ganador del Oscar a la trayectoria Kevin Brownlow. La respuesta fue alentadora: “No he visto estrenos europeos de películas norteamericanas que difieran más allá de una toma, un intertítulo o un ángulo de cámara. Medio rollo distinto es algo sin precedentes”.

Una vez confirmado que se trataba de material desconocido, surgieron las preguntas. ¿Por qué Keaton hizo dos versiones tan distintas de la misma película? ¿Cuál hizo primero?¿Por qué una de ellas no se conoció hasta ahora? Aún tratándose de uno de los cómicos más importantes de la comedia muda de Hollywood, todavía hay mucho por descubrir. Keaton improvisaba todo y por lo tanto no existe un guión de El herrero que permita chequear la idea original. Tampoco en documentos del estudio ni bibliografía sobre su obra hay datos sobre una segunda versión. Pero a partir del hallazgo de Peña, varios investigadores se pusieron a trabajar para reconstruir la historia detrás de la película, y surgieron algunas hipótesis.

Al principio, Brownlow y Peña imaginaron que Keaton tuvo que terminar el corto a las apuradas e incluyó la escena del caballo sin estar conforme. Peña explica: “La escena tiene dos problemas. Por un lado está la cosa claustrofóbica, porque todo transcurre dentro de la herrería; y por otro lado la reiteración, porque así como estropea el caballo, después estropea el auto. El chiste es el mismo y no hay un solo corto de Keaton tan trucho, siempre son muy originales”. Como Keaton era un perfeccionista, Peña y Brownlow pensaron que pudo haber inventado la secuencia en exteriores para mejorar la película antes del estreno europeo.

Pero Peña también se contactó con John Bengtson, un especialista que se dedica a rastrear las locaciones en donde se filmaron las películas de Chaplin, Keaton y Lloyd, y cuyo trabajo se puede apreciar en silentlocations.wordpress.com. Peña digitalizó las imágenes de las escenas desconocidas de El herrero y se las envió. Al comparar en detalle algunos fotogramas de la copia hallada en Buenos Aires con los de otras versiones, Bengtson notó que hay escenas de exteriores, filmadas en la misma locación, en las que se ven construcciones nuevas. “Aunque no podemos determinar con precisión cuándo fue que Keaton filmó las múltiples escenas de exteriores de El herrero , la evidencia visual permite establecer que entre las primeras y las últimas escenas filmadas pudo haber nueve meses de diferencia o incluso más”, explica el investigador en su blog. La suposición tiene sentido si se considera que, en esa época, Hollywood crecía muy rápido. A partir de ese dato, Bengtson sugirió otra hipótesis: que Keaton habría enviado a Europa un negativo que incluía las escenas de exteriores, pero por algún motivo a la hora de compaginar el negativo norteamericano le faltó material y tuvo que inventar la escena en que mancha al caballo para salir de la emergencia. Es otra posibilidad.

Antes del hallazgo de Peña, se creía que El herrero se había filmado y estrenado en 1922. Pero una vez que se supo de la versión inédita, Susan Buhrman, de la Buster Keaton Society, se puso a investigar y encontró un recorte de un diario de Philadelphia del 22 de septiembre de 1921 que informa que Keaton acababa de terminar El herrero y que la película se enviaría la semana siguiente a Nueva York para un preestreno. Sin embargo, no hubo noticias de ningún preestreno hasta enero de 1922, cuando salió una reseña negativa en la revista Photoplay. “Esto hace pensar que pudo haber una primera versión de la película preestrenada a fines de 1921 que no anduvo bien, Keaton volvió a filmar algunos gags y la reestrenó”, señala Peña. Era bastante común que el cómico fuera al preestreno, se escondiera en la parte de atrás de la sala para escuchar las risas y cambiara aquello que no funcionaba. De ser así, la versión que encontró Peña correspondería a la del estreno oficial en Estados Unidos el 21 de julio de 1922, que luego se habría enviado también a Europa, y la versión conocida hasta ahora sería sólo el primer corte. Que durante más de noventa se difundiera la versión del preestreno y no la definitiva podría explicarse si se tiene en cuenta que la mayor parte del material que se conoce de Keaton proviene de su propia colección. Pudo haber pasado que él guardara la copia del preestreno y finalmente fuera esa la única que sobrevivió. Como sea, todos coinciden en que el corto está mejor desarrollado en la “nueva” versión.

Pero la historia no termina ahí. Peña también contactó al francés Serge Bromberg, de la productora Lobster Films, que ha restaurado y editado las películas de Keaton en dvd. Cuando Bromberg propuso restaurar la versión inédita de El herrero , Peña ofreció la copia en 9.5 mm de la Filmoteca, pero insistió en que tenía que existir en Francia alguna otra copia en mejor estado de esta “nueva” versión. Lo que ninguno imaginaba era que esa copia estaba tan cerca. Unos días después, Bromberg le escribió a Peña para contarle que habían localizado una copia en 35 mm de la versión inédita en la propia colección de Lobster. Al restaurar la película en 2001, explicó, habían usado dos matrices (copias positivas de la época) distintas. Para el primer acto utilizaron una norteamericana, pero como el segundo acto de esa copia estaba estropeado, tomaron el de la matriz francesa. El tema es que a nadie se le ocurrió ir a ver qué había en el primer acto de la copia gala. Y lo que había era medio rollo con material inédito de una de las figuras centrales de la comedia muda. “El material ha estado aquí bajo nuestros ojos durante más de 25 años, pero nadie nunca chequeó ni notó nada. Gracias por mantener los ojos abiertos”, le escribió Bromberg a Peña.

Según cuenta en el catálogo el director del festival de Pordedone, David Robinson, la copia de Lobster no solamente tenía las escenas inéditas que descubrió Peña, sino también un gag y una escena adicional. En estos meses, Lobster restauró esa versión, que tendrá su premiere en Pordedone y más adelante será exhibida por la Filmoteca en Buenos Aires. Como pasó con Metrópolis, la clave del hallazgo estuvo en la mirada lúcida del investigador, que conoce la historia del cine y mantiene los ojos bien abiertos para ver qué hay en cada lata.

(Publicado en revista Ñ el sábado 12 de octubre de 2013)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s