El cine mudo de Alfred Hitchcock

alfred-HitchcockRestauradas, llegan al Festival de Mar del Plata 3 de las 10 películas que el famoso realizador filmó antes de “pasarse” al sonoro.

Alfred Hitchcock es uno de los directores más famosos y celebrados de la historia del cine, un realizador que ha logrado el reconocimiento del público tanto como el de la crítica. Y sin embargo, todavía hay una parte de su obra que muchos espectadores no conocen: las películas mudas que hizo en Inglaterra entre 1925 y 1929. “Las películas mudas eran la forma más pura de cine”, dijo alguna vez el director, que llegó a hacer diez. Una de ellas (The Mountain Eagle, 1926) está perdida desde hace varias décadas, pero las otras nueve sobrevivieron y, gracias al proyecto The Hitchcock 9, del British Film Institute (BFI), ahora se pueden ver prácticamente con la misma calidad con la que se estrenaron. Esta semana, tres de esos títulos llegan a la Argentina en el marco del Festival de Cine de Mar del Plata.

“Este año el festival comenzó una colaboración con el British Council y el BFI, y la mejor manera de hacerlo era mostrar estas películas restauradas”, cuenta Marcelo Alderete, uno de los programadores del festival. Alderete también adelanta que la colaboración va a continuar y que el festival espera completar la exhibición de los nueve títulos el año que viene.

El proyecto The Hitchcock 9 es el más grande y complejo emprendido por el BFI. La historia empezó unos años antes de las Olimpiadas de 2012, que incluyeron celebraciones culturales. Cuando el BFI se planteó cuál sería su aporte a los festejos olímpicos, buscó las figuras emblemáticas del cine británico. “¿Quiénes eran los equivalentes cinematográficos a Shakespeare, Dickens o Turner, nuestros viejos maestros? El primer nombre que apareció en la lista fue el de Hitchcock”, contó Bryony Dixon, del Archivo Nacional del BFI, en una nota publicada en agosto de 2012 en la revista Sight and Sound. Sus películas mudas no estaban perdidas ni eran inaccesibles, pero se decidió restaurarlas para garantizar la preservación a futuro, mejorar la calidad y acercarlas de ese modo a nuevos espectadores. El emprendimiento costó alrededor de tres millones de dólares y se financió con fondos públicos y privados.

Los filmes que se verán en Mar del Plata son El inquilino (The Lodger, 1926), El ring (The Ring, 1927) y Chantaje (Blackmail, 1929). Descripta por el director como “el primer auténtico Hitchcock picture”, El inquilino cuenta la historia de un hombre joven que alquila una habitación en una casa de familia justo en el momento en que Londres está aterrorizada por un asesino serial que mata rubias. Al poco tiempo de su llegada, la dueña de casa empieza a preguntarse si el inquilino no será el famoso asesino conocido como The Avenger (el vengador). En El cine según Hitchcock, el director ha dicho que esa fue la primera película en la que ejerció un estilo propio: “Estuve constantemente animado por la voluntad de presentar por primera vez mis ideas de una forma puramente visual”. Como en películas posteriores, Hitchcock utiliza la estructura narrativa del falso culpable.

Otra película que se verá en Mar del Plata es El ring. El sexto filme de Hitchcock como director es un melodrama: un luchador de feria y un peleador profesional compiten por el amor de una chica. Se trata de la única película de toda su carrera en la que él mismo escribió el guión original y, según ha contado, fue bien recibida por la crítica pero no tuvo éxito en la taquilla. La tercera, Chantaje, fue la última película muda de Hitchcock y la primera sonora de todo el cine inglés, ya que el director volvió a filmar una parte para relanzarla con diálogos y efectos sonoros. La película cuenta la historia de una mujer que mata a un hombre en defensa propia pero luego es víctima de un chantajista. En Chantaje ya están presentes varios de los elementos estilísticos y temáticos que más adelante harían famoso al director. Incluye, por ejemplo, la primera gran secuencia de persecución de su carrera, rodada arriba de la cúpula del British Museum.

El trabajo de restauración varió según la película, pero lo que se hizo fue remover décadas de daños y desgaste: “Se mejoró la nitidez de la imagen, se descubrieron nuevas tomas y se recuperaron intertítulos y tintes”, explicó en su momento el BFI. Para ello, se utilizaron métodos digitales y fotoquímicos y se recurrió a materiales fílmicos de siete archivos internacionales, incluidos los del Archivo Nacional del BFI, que tenía varios negativos originales.

En la versión restaurada de El inquilino, una de las cosas que más llama la atención son los tonos de color. Al contrario de lo que se suele creer, el cine mudo no se veía en blanco y negro. A veces se viraba la imagen a un color en función del momento del día en el que transcurriera la acción o de si se trataba de un interior o exterior. En El inquilino, gran parte de las escenas de interiores están viradas al color naranja y las de exteriores que transcurren a la noche, al azul. En esta película también se reconstruyeron los intertítulos para recrear las fuentes originales.

Si se considera que el trabajo de restauración se hace cuadro por cuadro y que una película como El ring tiene, por ejemplo, 132.512 cuadros, se empieza a tener una idea de la complejidad de la tarea. En el caso de Chantaje, se trabajó a partir de un negativo original escaneado a una resolución muy alta (4K), se utilizaron técnicas especiales para reducir los daños en la superficie de la película y se rehicieron varios fundidos que ocupan un lugar importante en la narración.

Pero la restauración no es sólo un proceso técnico. Para llegar a una versión lo más parecida posible a la del estreno se necesitan fuentes que permitan reconstruir cómo era la obra original. Lo ideal es contar con el guión de rodaje o con reseñas de la época pero, según cuenta Dixon, en este caso no sobrevivieron ese tipo de cosas, y las decisiones se tomaron a partir de un examen cuidadoso del material disponible, apoyándose siempre en el conocimiento del estilo del cineasta. Como se ve, el trabajo del restaurador combina de manera singular la técnica con la historia del cine.

Un capítulo aparte merece la música. Aunque en castellano se llama cine mudo y en inglés silent cinema, el cine de las primeras décadas del siglo XX no era para nada silencioso; las películas se proyectaban con orquestas que musicalizaban las funciones en vivo. Por eso, el BFI también encargó la composición de nuevas partituras, a fin de reponer la experiencia completa de ver una película muda en una sala. En Mar del Plata, cada película tendrá dos proyecciones. La primera estará musicalizada en vivo por Fernando Kabusacki y Matías Mango, y la segunda incluirá el acompañamiento compuesto para The Hitchcock 9. La proyección de estas películas es una oportunidad para redescubrir los inicios de un gran director, y a la vez acercarse a una forma artística que a fines de los años veinte había logrado un desarrollo pleno pero que luego, con la aparición del cine sonoro, cayó en el olvido.

(Publicado en Revista Ñ el miércoles 20 de noviembre de 2013)

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