Scott Foundas: “Con la revolución digital, ya no hay más opiniones autorizadas”

Scott_FoundasInvitado al 28° Festival de Cine de Mar del Plata, el crítico Scott Foundas presentó su libro “El tiempo detenido”, con entrevistas a Woody Allen, Francis Ford Coppola, Clint Eastwood, entre otros, y habló sobre el presente de la industria.

La crítica de cine norteamericana tiene una gran tradición que incluye nombres como Manny Farber, Pauline Kael o Andrew Sarris. Y aunque en los últimos años, con todos los cambios que atraviesan los medios, el debate gira cada vez más en torno de la crisis o la muerte de la crítica, todavía hay autores con voz propia como Scott Foundas, cuyas críticas van más allá del comentario del estreno semanal para establecer una conversación con el lector. Uno de los atractivos del reciente Festival de Cine de Mar del Plata fue justamente la edición del libro El tiempo detenido, que compila varios de sus textos. Foundas empezó como freelance en Variety, pasó por redacciones como LA Weekly y Village Voice, fue codirector de programación del Film Society of Lincoln Center –que organiza el Festival de Cine de Nueva York y edita la revista Film Comment–, y este año volvió a Variety como crítico jefe. El libro empieza con críticas de películas recientes como Les Salauds, y desde ahí va hacia atrás para ocuparse de otras como Los vengadores o Miami Vice. La selección, que también incluye ensayos sobre Manny Farber y Jean-Luc Godard, y entrevistas a David Lynch, Clint Eastwood y otros, refleja el amplio espectro cinéfilo en el que se mueve el autor. De paso por Mar del Plata para presentar el libro, Foundas conversó con Ñ digital.

-¿Cómo empezaste a trabajar como crítico? 
-Empecé a criticar películas en el secundario, después fui a la escuela de cine en Los Ángeles a estudiar producción y ahí me convertí en el crítico del diario de la universidad. Fue un gran trabajo porque tenía mucho acceso a estrellas y proyecciones de prensa, el mayor acceso de toda mi carrera, porque a todas las películas les interesa llegar a ese público. En esos años, conocí a muchos críticos de Los Ángeles que luego me ayudaron a empezar a escribir de manera profesional.

-¿Cuál es tu criterio a la hora de escribir una crítica?
-Trato de descubrir qué quiso hacer el cineasta y si lo logró o no, esa es la pregunta que me hago. A veces uno lee críticas de películas de vanguardia a las que les critican no tener argumento o personajes, cuando esos no eran los objetivos. En otras palabras, no intento aplicar ningún estándar universal a partir del cual decir si una película es buena o mala. Puede haber películas buenas y malas de cualquier género, tema, origen o presupuesto; se trata de ver qué es lo que la película quiere decir.

-¿Empezás a escribir con una idea clara sobre la película o descubrís lo que pensás mientras escribís? 
-Cada vez más, descubro lo que pienso al escribir. Cuando empecé era mucho más rígido: la película terminaba y yo sabía lo que pensaba, pero ahora trato de mantenerme abierto durante el proceso para consolidar mis ideas a través de la escritura.

-¿Quiénes son tus referentes en la crítica de cine?
-El primer critico que leí fue Roger Ebert, que sabía mucho de cine pero escribía de una forma simple y accesible; creo que esa es una buena meta. Me atraen los críticos que tienen una voz fuerte; uno lee una reseña y siente que están ahí sentados, hablándole al oído. Eso pasaba con Pauline Kael, Manny Farber, J. Hoberman, y es algo que trato de hacer en mis reseñas. Farber decía que los problemas de la crítica están más allá de decidir si a uno le gusta o no la película; él siempre trataba de ver cómo estaba construida. Cuando uno lee una crítica suya, ve lo que para él era memorable, y creo que esa es otra de las misiones de la crítica: hacer que la película cobre vida en la página para el lector, traducir en palabras tu experiencia con lo que estaba en la pantalla.

-Se habla mucho de la crisis, e incluso de la muerte, de la crítica de cine. ¿Qué pensás al respecto? 
-Creo que lo que murió es una cierta idea de la crítica de cine tal como existió hasta la aparición de internet, porque hoy es mucho más difícil vivir de la crítica de cine, pero es mucho más fácil escribir y que la gente lea lo que uno escribe. Es un cambio cultural que se da no sólo en el periodismo sino también en el cine y en la industria editorial a partir de la revolución digital. El lado negativo es que hay una especie de deflación. ¿Por qué un diario va a contratar un crítico si hay tanto escrito sobre cine en la web? Así que es difícil que haya gente como Pauline Kael o Andrew Sarris. Ellos eran peces grandes en una pecera pequeña; ahora el espacio es muy grande y hay muchos peces chicos, ya no hay más opiniones autorizadas. Es cierto que si uno escribe en Variety, en el New Yorker o en el New York Times eso todavía significa algo, pero mucho menos que antes. Hubo un cambio y ahora uno espera poder llegar a un nicho determinado.

-Trabajaste también como programador. ¿Cuál es la diferencia en el modo de acercarse a las películas del crítico y del programador? 
-El programador tiene que pensar más en el público, tiene que poder salirse de sí mismo y seleccionar películas que tal vez no le gustan pero que cree que a mucha gente le van a gustar, o que deben ser vistas. Y puede gustarle una película pequeña y no incluirla si ya se proyectan otras similares. Se trata de tener el cuadro completo del festival y de que haya una cierta diversidad. El crítico no se hace esas preguntas, porque mira cada película de manera independiente.

-¿Cuál es el cine que más te interesa? 
-Estoy especialmente interesado en los extremos: el cine más cercano a la vanguardia como el de Apitchatpong Weerasethakul, Carlos Reygadas, Tsai Ming Liang y el cine comercial. Siempre voy a ser el primero en la fila para ver una con Jason Statham, Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, me gustan las buenas películas de género de todo el mundo. Y estoy menos interesado en lo que hay en el medio: las obras maestras, los dramas históricos o de época, pero veo de todo. Mi consejo a los críticos es que no vean solamente las cosas en las que ya están interesados. Es lindo sorprenderse.

-¿Cómo ves el cine norteamericano?
-Hay un grupo de directores como Wes Anderson, Sofia Coppola, Spike Jonze, Paul Thomas Anderson, James Gray y uno o dos más, que se parece un poco a los cineastas del New Hollywood de los setenta: Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Steven Spielberg y otros. Es una especie de movimiento que hace que las cosas se vean bien en el cine norteamericano, pero todos tienen enormes dificultades para filmar, no trabajan con el mismo ritmo que los directores de los setenta, porque Hollywood se volvió mucho más corporativo y a los estudios sólo les interesa hacer películas basadas en comics, programas de TV o remakes. También hay algunas personas que hacen cosas interesantes con los estudios, como Christopher Nolan o James Cameron. Nolan es un caso muy interesante porque viene del mundo independiente, pero siempre tuvo la ambición de hacer películas grandes y lo hace mucho mejor que cualquier otro, se las arregla para hacerlas con su toque personal. Las tres Batman, por ejemplo, están conectadas con las mismas obsesiones de Memento Following respecto de la memoria y del tiempo. Los directores como él de alguna manera engañan al sistema.

(Publicado en Ñ el miércoles 27 de noviembre de 2013)

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