Una mirada sobre la cinefilia

[MDPFF] Tapas La mirada cinéfila DEFTiempo de presentar en sociedad la primera de las ediciones modelo 2013 del Festival de Mar del Plata: La mirada cinéfila, de Daniela Kozak. Antes de la ineludible cita con la autora este mediodía, compartimos con ustedes un fragmento extraído de su prólogo, escrito por el gran David Oubiña.

[…]

Tiempo de Cine circuló entre 1960 y 1968 siguiendo el modelo de publicaciones como Cinema Nuovo y Cahiers du Cinéma. Vinculada a la intensa actividad cineclubística (era editada por el célebre Cine Club Núcleo) y a la renovación en la producción cinematográfica (sus textos dialogaban con la Generación del 60), la revista dio a conocer a un grupo numeroso de jóvenes críticos: Salvador Sammaritano, Víctor Iturralde, José Agustín Mahieu, Edgardo Cozarinsky, Homero Alsina Thevenet, Jorge Couselo, Enrique Raab, Ernesto Schoo y Tomás Eloy Martínez, entre otros. Algunos provenían del periodismo, otros habían estudiado en Francia o Italia y unos pocos tenían formación universitaria, pero todos compartían esa pasión por las películas forjada en el cineclubismo. El estilo de Tiempo de Cine está marcado por el rigor en la investigación, la precisión metodológica, una pretensión de intervenir en la lucha contra la censura y en el debate de políticas cinematográficas, cierto vuelo ensayístico y un esfuerzo por procesar las nuevas teorías provenientes de Europa. Así, en las páginas de la revista se mezclan, como en un continuo, comentarios sobre Hiroshima, mon amour, La dolce vita, Ingmar Bergman, Vera Chytilova o Jerzy Skolimowski junto con notas y entrevistas a los jóvenes cineastas argentinos de la época: Lautaro Murúa, Manuel Antín, José Martínez Suárez, David José Kohon o Leonardo Favio. Lo que unos y otros tienen en común son las ideas de experimentación, de ruptura y de autoría propias de los nuevos cines de los sesenta.

Tapa6Todavía falta una historia de la crítica cinematográfica en la Argentina. Pero es evidente que, en ese relato aún no escrito, la revista Tiempo de Cine ocupará un lugar central. Para convalidar esa certeza, La mirada cinéfila sirve como referencia ineludible. El libro de Daniela Kozak se inscribe dentro de ese campo de investigación que abrieron los estudios académicos y las revistas especializadas en los años noventa, pero viene a dar cuenta de un objeto que no ha sido muy explorado por la bibliografía. Kozak describe, traza genealogías, exhibe documentos y reconstruye minuciosamente la historia de la revista. Eso ya sería suficiente para que su trabajo resulte un material de consulta obligatorio. Pero, en realidad, hace mucho más que revisar el caso particular de una publicación de crítica cinematográfica porque estudia su itinerario dentro del contexto de modernización cultural de los años cincuenta y sesenta. La revista de Núcleo, entonces, no aparece como una ocurrencia aislada, sino como un prisma que refracta y despliega una compleja trama donde se cruzan los movimientos de la posguerra europea, la Revolución Libertadora y la caída del peronismo, Frondizi y el desarrollismo, la Generación del 60 y la red de revistas culturales como Contorno y Ver y Estimar.

Tapa1La mirada cinéfila parte de dos hipótesis convergentes: por un lado, sostiene que en Tiempo de Cine se puede advertir el cruce de esos vectores de modernización y, por otro lado, que se puede identificar, en las páginas de la revista, el proceso de profesionalización de la crítica cinematográfica. Dice Kozak: “Con Tiempo de Cine la crítica empezó a consolidarse como un campo autónomo de conocimientos y la figura del crítico se profesionalizó. Es paradójico que esa profesionalización se diera en una publicación que desde la perspectiva del periodismo profesional podría considerarse amateur, ya que ninguno de los redactores cobraba y muchos ni siquiera vivían de la escritura. Pero la profesionalización se fundaba en la formación y el entrenamiento de los críticos para producir discursos autorizados sobre el arte cinematográfico”. En la lectura de este libro, la revista se muestra como un sitio privilegiado para entender ciertos procesos estéticos, culturales y sociales; pero eso es así porque Kozak ha logrado construir su objeto de estudio como un material de gran espesor simbólico y de gran densidad conceptual. Ahora sabemos que Tiempo de Cine nunca se consideró simplemente como un espacio para opinar sobre las películas: todo el tiempo sus artículos expresan la voluntad de intervenir activamente en cuestiones de política cinematográfica. La accidentada trayectoria de la publicación a lo largo de la década de 1960 funciona como un puente que explica el pasaje desde el tipo de crítica impresionista e ilustrativa de los años cuarenta y cincuenta hasta la militancia radicalizada de los años setenta donde se cuestionará toda posibilidad de participación que no implique una acción concreta.

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(Publicado en Caro Diario el lunes 18 de noviembre de 2013. El diario completo de ese día se puede leer acá)

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